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¿Es verdad que la tiroides se afecta con la dieta keto?

septiembre 4, 2019 Por Paula Rincón

Mucho se ha dicho respecto a las contraindicaciones de las dietas bajas en carbohidratos y la muy baja en carbohidratos, comúnmente llamada cetogénica.

En este campo, todos parecen tener una opinión y muchos sustentan sus argumentos en su “experiencia clínica”, la cual, sigue aportando al gran conglomerado de opiniones de un sólo observador. ¿Los sesgos? Múltiples.

Esta es la parte 1 de la serie en “Las contradicciones de las contraindicaciones de la dieta original del ser humano, comúnmente llamada Dieta Cetogénica” y empezamos hablando de la tiroides…

A ver qué tanto tiene de verdad el mito de que la dieta baja o muy baja en carbos produce hipotiroidismo patológico.

Para este escrito me apoyo de una entrada en el blog de Virta Health, llamado “Tu Tiroides Necesita Carbohidratos?, escrito en 2017 por el Dr. Steve Phinney, director médico de dicho centro. He agregado mis propias referencias, no mencionadas en dicho blog con el símbolo R y su pertinente enlace para acceder a la fuente. Empecemos.

“Métele carbos para no afectar la tiroides”, dicen.

Varios factores pueden contribuir a cambios en la respuesta tiroidea, entre ellos la restricción energética (comer menos calorías de las que se gastan).

Sin embargo, incluso cuando no hay restricción energética, una alimentación muy baja en carbohidratos se asocia con niveles muy reducidos de hormona tiroidea en la sangre. Aún no es claro si es A) la baja ingesta de carbohidratos o B) la presencia de cuerpos cetónicos lo que reduce las concentraciones circulantes de la hormona tiroidea, incluso cuando la energía ingerida es abundante y el peso corporal es estable.

En su afán por llegar a conclusiones para desaconsejar la dieta cetogénica (vaya uno a saber con qué intenciones), muchos apoyan que la reducción en la hormona tiroidea activa (llamada T3 libre) sea tomada como evidencia para demostrar que la restricción de carbohidratos afecta la función tiroidea.

Entre las más comunes opiniones está que la restricción de carbohidratos nunca deba mantenerse por debajo de los 100 gramos por día para evitar este efecto.

Otros abogan porque los practicantes de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas saludables, LCHF, por sus siglas en inglés, hagan “descansos” de la restricción de carbohidratos, llamados comúnmente ‘carb-ups’ con el fin de aumentar la función tiroidea a «normal». R

¿Por qué disminuye la función tiroidea?

Una explicación alternativa ofrecida por el Dr. Stephen Phinney, MD, PhD para estos cambios en las hormonas tiroideas cuando uno tiene un peso estable en una dieta LCHF es que el cuerpo se vuelve más sensible a estas hormonas.

Esta sensibilidad, según el Dr. Phinney puede atribuirse a los efectos favorables a nivel de estructura y función de las células, cuando se está en cetosis. R

Como resultado, en estas condiciones, se puede funcionar normalmente, aún con niveles reducidos de T3 libre.

Dicho de otra manera, una dieta muy baja en carbohidratos parece mejorar la sensibilidad de la hormona tiroidea (es decir, se necesita menos hormona para producir el mismo efecto) lo que, al final, supone una menor demanda para la producción de hormona tiroidea (T4) en la glándula tiroides y su posterior conversión a T3 activa en el hígado.

¿Es esta hipótesis de mejora de la sensibilidad de la hormona tiroidea en una dieta cetogénica realmente plausible?

Teniendo en cuenta que se ha demostrado repetidamente que una dieta muy baja en carbohidratos natural y nutritiva mejora la sensibilidad a la insulina en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2, no es descabellado proponer que la sensibilidad de otras hormonas también aumente.  R R R

También hay pruebas sólidas de que la sensibilidad del cerebro a la leptina, hormona de la saciedad, también mejora en individuos en la alimentación muy baja en carbohidratos con niveles más altos de cuerpos cetónicos. R R

Por lo tanto, asegura el Dr. Phinney, que una mejor respuesta de la hormona tiroidea, durante una dieta LCHF, sería bastante consistente con estas otras mejoras documentadas en la sensibilidad hormonal.

¿Disminución de la T3 a causa de la reducción de carbohidratos o el aumento de grasa en la dieta?

El endocrinólogo detrás el popular blog “Hormones Demystified”, Dr. HD, por su parte tiene una interesante hipótesis al respecto.

En sus palabras: R

¿Podría ser que consumir un predominio de grasas en la dieta es simplemente más eficiente metabólicamente que consumir predominantemente carbohidratos y proteínas? Después de todo, 1 gramo de grasa tiene el doble de energía potencial (9 kcal) de 1 gramo de carbohidratos o 1 gramo de proteína (4 kcal).

En este sentido, es probable que necesitemos un menor insumo de energía -es decir, menores niveles de T3, para liberar energía de la grasa, en comparación con el mismo proceso, pero a partir de los carbohidratos y proteínas.

Aunque reconoce que su argumento se fundamenta meramente en opinión propia, Dr. HD procede además a especular que, comparado con el metabolismo de las grasas, la T3 podría ser un regulador más importante del metabolismo de carbohidratos y proteínas. En cambio, la descomposición de las grasas puede involucrar el reclutamiento de otros procesos metabólicos, y en menor medida, la T3.

Refiriéndose particularmente a un estudio en el que se muestra una caída sustancial (pero no estadísticamente significativa) en T3 en sujetos con una dieta de 1500 calorías compuesta de 50% de grasa y 50% de carbohidratos, Dr. HD sostiene su argumento.

Debido a que una dieta de 1500 calorías, compuesta de 50% carbohidratos es, probablemente aún alta en carbohidratos, Dr. DH sostiene que, al no ser cetogénica, la reducción de T3 no puede haberse debido a la sensibilidad aumentada a la T3, como Dr. Phinney teoriza. En cambio, el otro 50% de grasa de la dieta puede ser lo que explique la reducción de T3.

El estudio es viejo (de 1980) y yo no logré acceder a más que el abstract, como para poder ver la metodología completa y, al menos, concluir algo a partir de los sujetos y su dieta previa al experimento.

Aún así, no me parece que los resultados -al menos los escritos en el abstract contradigan la hipótesis de Dr. Phinney. Quizá más bien, nos dicen algo sobre ingestas relativas de carbohidratos…

Puede que, la simple reducción relativa del consumo de carbohidratos (sin que necesariamente se limiten a los conocidos límites cetogénicos) haga el trabajo ameno de incrementar la sensibilidad a la T3.

Para esto, y basados sólo en este estudio, habría que ver la composición de la dieta de los sujetos antes del experimento. Dudo que ese detalle hubiera sido incluido.

Recibo también con agrado la hipótesis de Dr. HD, por la plausibilidad de la misma…

Aún así, necesitamos muchos más estudios para transformar estas “opiniones de conocedores del tema” en argumentos más sólidos.

Nos acostumbramos a comparar peras con manzanas…

Ya como vimos, Dr. Phinney, nos ayudó a esclarecer una potencial causa de la baja en T3 que procede a la restricción de carbohidratos en la dieta.

Pero ¿será posible que, nosotros, quienes ya normalizamos muchos parámetros de salud como consecuencia de nuestro caso omiso a las directrices oficiales de salud (las mismas que nos han dicho que debemos consumir más cereales y evitar las grasas), nos estemos comparando -injustamente- con una población enferma?

Dr. Phinney lo pone elegantemente, “no existe publicación alguna de estudios prospectivos de ensayos humanos, bien diseñados, que demuestren que la función tiroidea alterada (es decir, el hipotiroidismo) ocurre en una dieta cetogénica”.

Y es que los estudios para determinar los rangos de normalidad del patrón tiroideo se han realizado en pacientes que metabólicamente difieren de aquellos que llevan un estilo de vida muy bajo en carbohidratos.

Empezando por ahí, ya vamos viendo qué tan injusto es compararnos con individuos que comen cualquier cosa y cuyos hábitos no han sido claramente controlados.

Esto explica porqué es común encontrar en Internet recomendaciones para superar el consumo diario de 100 gramos de carbohidratos con el fin de “mantener la función normal de la tiroides».

Pero, ¿nos han dejado lo suficientemente claro qué es normalidad en un contexto bajo en carbos? ¿Saben quienes desaconsejan la restricción de carbos exactamente para quiénes aplican estas recomendaciones?

Claramente, 100 gramos por día de carbohidratos de bajo índice glucémico disminuirían el grado de cetosis nutricional en la mayoría adultos… Dr. Phinney cree que este simple hecho definitivamente aumentaría los niveles de hormona tiroidea en la sangre.

Si la dieta original no exige altos niveles de T3, ¿pueden los rangos “normales” estar incorrectos?

Ya hemos discutido cómo la dieta baja en carbohidratos es la dieta más adecuada para nosotros, como humanos.

Partiendo de este principio, y si las condiciones Low Carb son las condiciones más acordes con nuestra biología, ¿será posible que los niveles de T3 que vemos en personas que no restringen carbohidratos (dieta estándar americana), y que considera normales la medicina actual sean en realidad, anormales?

Puesto de otro modo, ¿estaremos erróneamente etiquetando como “normal” lo que en realidad es un estado relativamente hipertiroideo (en comparación con los niveles de la hormona en cetosis nutricional), impulsado por un exceso de carbohidratos en la dieta?

En lo siguiente, coincidimos con Dr. Phinney:

¿Qué tal si los niveles más bajos de T3 asociados con una dieta cetogénica, bien formulada, [más bien] son indicativos de una sensibilidad óptima a T3 y, por tanto, la verdadera norma fisiológica para los humanos?

Sobre los famosos “carb ups”

Con respecto a esta propuesta que parece fascinarle a los ‘influencers’ y health coaches de Internet, que consiste en aumentar el consumo de carbos cíclicamente (una vez a la semana, una vez al mes, etc), Dr. Phinney responde que todo lo que se logra es poner al cuerpo en “una montaña rusa metabólica que no deja de tener consecuencias”.

Es precisamente el trabajo del Dr. Phinney y su colega, el Dr. Jeff Volek, lo que ha dilucidado detalles del periódo por el cual tiene que atravesar el cuerpo a medida que alcanza la ceto-adaptación, término que acuñaron ellos para describir la completa adaptación al estado de cetosis nutricional.

Es sabido que se requiere unas cuantas semanas, dependiendo del individuo para alcanzar este estado.

Se presume además que, durante estas semanas antes de la cetoadaptación, el consumo de carbohidratos por encima de 100 gramos (o más exactamente, por encima de la tolerancia de carbohidratos de la persona), podría totalmente revertir este proceso.

“¿Qué sentido hay en tener que persuadir constantemente al cuerpo para que se ceto-adapte y luego ponerlo a lidiar con la depleción de las altas cantidades de carbohidratos [consumidos en los famosos carb-ups]? Sabiendo que los niveles de beta-hidroxibutirato [cetona] en sangre, característicos de una cetosis nutricional, reducen el estrés oxidativo y la inflamación, ¿por qué querríamos interrumpir este efecto benéfico, aún si fuera por parte del tiempo?”

Procede a concluir que:

“si las dietas que son restringidas en carbohidratos [realmente] tuvieran un efecto negativo en la función tiroidea, se predeciría que un número desproporcionado de personas desarrollaría casos clínicamente obvios de insuficiencia tiroidea (hipotiroidismo) mientras siguen una dieta cetogénica.”

Y que si de verdad hubiese un porcentaje de personas “particularmente vulnerables” que responden a una dieta baja en carbohidratos, desarrollando hipotiroidismo, estos casos estarían reportados en la literatura.

Eligiendo los estudios aleatorizados grandes, que duraron tres meses o más, realizados en la última década, y que utilizan dietas con bajo consumo de carbohidratos o cetogénicas, nota que ninguno de los estudios reportó casos de hipotiroidismo.

Tabla de estudios aleatorizados, con referencia (primera columna) número de sujetos implicados en estudio (segunda columna), duración (tercera columna) y número de casos de hipotiroidismo (última columna)

Una nota de advertencia:

A pesar del rigor con el que se pudieron haber conducido estos estudios, se debe reconocer que 350 personas no son una muestra significativa, representante de los miles de personas que han iniciado una dieta baja en carbohidratos.

También, puede que a pesar de haber tenido síntomas, estos no se hayan reportado por los sujetos, probablemente dada la levedad de los mismos (¿quizá un inicio de hipotiroidismo?).

Es probable que los síntomas de un hipotiroidismo en desarrollo se manifiesten una vez la persona se adentra en la dieta.

También, es probable que los síntomas leves del inicio de un hipotiroidismo en una persona con una dieta estándar americana se exacerben o se hagan más evidentes en el tiempo que coincide con la tercera semana de iniciada la restricción de carbohidratos (dieta Keto), por ejemplo.

Esto haría que aumentaran los números de casos reportados de diagnóstico de hipotiroidismo en dieta keto, lo cual establecería una relación de asociación, más no de causalidad.

Aunque no hayamos descartado la posibilidad que la dieta keto induzca un hipotiroidismo (ver arriba la necesidad de redefinir ‘hipotiroidismo’ en un contexto cetogénico, por Dr. Phinney), podemos concluir tres cosas:

1- Ante la ausencia de evidencia, NO PODEMOS AFIRMAR QUE KETO CAUSA HIPOTIROIDISMO.

2- Adjudicar hipotiroidismo patológico (R) -una vez se llegue a este diagnóstico posterior al inicio de una dieta Keto- a la dieta Keto puede ser apresurado.

3- Simplemente no sabemos lo suficiente aún.

Conclusión

En una hora donde todos parecen ser “expertos en hormonas” (término del que ni siquiera se apropia uno de los endocrinólogos más brillantes que conozco, el Dr. Pedro Nel Rueda), es entendible que valores hormonales por debajo del ‘rango normal’ enciendan las señales de alerta (sobre todo cuando se adopta un estilo de vida muy bajo en carbohidratos).

Creemos que, y presumiblemente de acuerdo con el Dr. Phinney y Dr. HD, que el rango de referencia normal para T3 nunca fue diseñado para aplicarse a personas en un estilo de vida bajo en carbohidratos (es decir, comiendo acorde con nuestra biología).

¿Es insensato? Sí, debido a que por años y en contra de la lógica científica, nos enseñaron a sobreconsumir carbohidratos a la par que se determinaban los rangos “normales” de los parámetros de salud.

Así, niveles más bajos de T3, el contexto de una TSH normal, T4 normal y la ausencia de signos y síntomas de hipotiroidismo, observados en quienes practicamos ayunos y una dieta baja en carbohidratos son probablemente normales.

Indiscutiblemente, debemos pedir a gritos que se realicen estudios prospectivos grandes que ayuden a esclarecer este tema.

Sin embargo, tenemos argumentos para creer que desaconsejar la restricción de carbohidratos por debajo de 100 gramos para evitar ‘afectar la tiroides’ es una recomendación que sólo se basa en suposiciones erróneas. En palabras de Dr. Phinney, puede ser ignorada.

Ah, perdón, pero me tengo que ir… ya me sirvieron mi bistec con aguacate. Hasta la próxima!

¿Tienes hipotiroidismo? ¿Has sido alertado por tu profesional de no restringir los carbohidratos dada tu condición?

Archivado en:Fundamentos de Low Carb Keto Etiquetado con:alimentacion, dieta keto, hashimotos, hipertiroidismo, hipotiroidismo, keto para tiroides, tiroides

Seis Recetas Para Una Dieta Low Carb, Autoinmune y Baja en FODMAPs

agosto 28, 2019 Por Imelda Orozco

¿Sabías que las dietas bajas en FODMAPs y el protocolo Paleo Autoinmune (AIP, por sus siglas en inglés), son algunas de las búsquedas más frecuentes en internet, particularmente para encontrar recetas que le permitan llevar a cabo estas dos dietas de eliminación?

Quizá tu profesional tratante te ha recomendado iniciar alguna versión de la dieta baja en FODMAPs o de AIP, pero al ver los ingredientes por los que debes ceñirte durante los próximos 30 días, te preguntas si podrás asumir el desafío por algo más de 3 días.

O quizá se te ha indicado llevar a cabo una combinación de ambas, lo cual puede parecer increíblemente difícil.

Entonces, ¿por qué esta combinación de dietas? 

En general, ambas dietas de eliminación son ampliamente utilizadas cuando se presume una permeabilidad intestinal alterada, lo que se conoce en inglés como “leaky gut”. 

El leaky gut es la condición que actúa como puerta de entrada a condiciones tan agudas como la indigestión como respuesta al consumo de alimentos saludables; hasta condiciones crónicas, como el síndrome de intestino permeable (IBS, por sus siglas en inglés), y hasta enfermedades autoinmunes, que no tienen de orígen la herencia.

¿Qué se logra de llevar a cabo una dieta low FODMAPs + AIP?

Al combinar el poder nutritivo de los alimentos a disfrutar en una dieta baja en FODMAPs y el protocolo AIP, manteniendo los niveles de insulina estables (algo que obviamente se logra comiendo bajo en carbohidratos), se evita la inflamación tan característica del leaky gut y se termina recuperando la permeabilidad NORMAL del intestino.

En resumidas cuentas, esta modalidad de alimentación, planeada por un tiempo definido,  tiene la capacidad de:

  • combatir los efectos detrimentales del sobrecrecimiento bacteriano (SIBO, por sus siglas en inglés), 
  • mejorar la digestión, al recuperar la integridad intestinal, y 
  • permitir que el sistema inmunológico retorne a un estado en el que no reacciona fuertemente contra lo propio (que es el sello distintivo de la enfermedad autoinmune)

¿Cómo se lleva a cabo una dieta low FODMAPs, AIP y baja en carbohidratos?

Las personas que hacen esta dieta, a menudo son aconsejados para que la sigan estrictamente por un tiempo, según las indicaciones del médico; para luego, volver a evaluar cuadros sintomáticos (y posiblemente ayudas diagnósticas), y así poder introducir pocos alimentos que se han venido evitado. Si persiste una reacción, lo más probable es que la sugerencia por parte del profesional tratante sea que se excluya ese alimento de la dieta a más largo plazo. 

Hay que saber que como en todos los campos, existe mucha información errónea en Internet, cuando se trata de FODMAP y AIP, y hay que saber discernir.

Paula Rincón, junto con el Dr. Mauricio Arango, cuentan con planes de re-educación alimentaria, en donde puedes aprender más sobre las aplicaciones de una dieta low carb + Low FODMAP + AIP.

Si haces una dieta low carb + Low FODMAP + AIP ten en cuenta:

Es importante que hagas una comparación de los ingredientes de las recetas que encuentras en Internet con las tablas que te entrega tu profesional médico.

Esto porque hay muchas recetas publicadas en Internet que están mal etiquetadas.

No basta con encontrar el término AIP y low FODMAP, porque en ocasiones, estos términos pueden estar mal utilizados.

Con este resumen que hice para ti, con referencias de ambas listas, he podido crear seis recetas low FODMAP + AIP y a su vez bajas en carbohidratos, que van a ayudar a complementar tu menú para esta dieta. 

Además, algunas de estas recetas llevan, además un sabor Latino que solo cuando las hagas vas a lograr identificar!

1. Tortilla Francesa de Col Rizado  

¿Quién dijo que hay una hora del día para comer huevo? Aquí en Estados Unidos, las comidas con huevos están relacionadas con el desayuno. De hecho, hay restaurantes que sólo sirven huevos por la mañana.

En mi infancia, mi mamá preparaba huevos para cualquier hora del día, ya fuera en el almuerzo o la cena.

Pero cuando me mudé a este país, adquirí la costumbre de sólo comer huevos para mis desayunos, al punto que comerlos para las otras comidas no era de mi agrado. 

Mi esposo, por el contrario, es de El Salvador, y para él no es ningún inconveniente comer un revuelto de huevo para la cena, lo cual se me hacía extraño.

Ah, pero espera un momento, ¿tu dieta restringe el consumo de claras de huevo? Buenas noticias, puedes usar yemas… Todas las que quieras. Sí, a diferencia de lo que nos han hecho creer, el huevo y, en particular la yema,ofrece un gran aporte de nutrientes como la colina y colesterol que es importante para nuestra salud hormonal y cerebral.

El propósito aquí, es preparar una tortilla de huevo usando sólo las yemas, con col rizado y algunas hierbas, y no un revuelto.  Estos es lo que necesitas para preparar esta receta:

Ingredientes

  • 3-4 yemas de huevo
  • 1 rama de col rizado 
  • 1 pizca de sal de mar o Himalaya 
  • 1 pizca de pimienta molida
  • 1 pizca de tomillo fresco picado
  • un poco de perejil fresco
  • ½ cucharada de aceite de coco

Preparación

  1. En un tazón mediano, coloca las yemas, el col picado, elperejil y el tomillo. Por último la sal y la pimienta y mezcla bien. 
  2. Calienta un sartén a fuego medio, con el aceite de coco, y agrega el batido en el sartén.  
  3. Cocina por ambos lados, dejandolo tapado por 1-2 minutos por lado.
  4. Sirve con un poco de perejil fresco.

NOTA: Para una mejor preparación, se recomienda que los huevos estén fuera del refrigerador un par de minutos antes de utilizarlos. 

2. Pot Roast (Estofado de Res)

Mi manera de cocinar el famoso Pot Roast, tan común en Estados Unidos,  ha sido en una olla de hierro fundido sobre la estufa. 

Principalmente cuando Paula me dió la oportunidad de crear recetas para CSALUDABLE.COM, y me compartió la lista para la dieta low FODMAP + AIP + low carb, escogí selectivamente los ingredientes que yo sabía que podían sustituir por otros, pero sin cambiar el sabor delicioso de la tradicional receta “gringa”.

Siempre he pensado que el toque especial de una receta, son las hierbas. 

Cuando Paula me dijo que podía utilizar casi cualquier tipo de hierba, no podía perder la oportunidad de hacer esta receta adaptada a una low FODMAP + AIP.

Para un buen estofado, su cocción debe ser lenta y de preferencia en el horno o en una olla de cocción lenta.

Sin embargo, yo aquí, comparto esta receta que hago cuando tengo pocas horas para cocinar el estofado de manera lenta sobre la estufa.

Aquí unos consejos: Si nunca antes has preparado un estofado, o como se conoce pot roast, aquí están mis consejos para esta receta: Primero recomiendo que se use una olla de hierro fundido, con una tapa que se ajuste perfecto. Además, debe dorarse muy bien la carne por todos lados.

Ingredientes 

  • 1 libra de Chuck Roast, puede ser asado o aguja de res
  • 3 cucharadas de jengibre, pelado y picado 
  • 2 zanahorias medianas, peladas y cortadas en trozos
  • 1 calabacín, o zucchini grande, cortado en 3 partes
  • 1 taza de espinacas, bien limpias
  • 3 ramitas de perejil fresco
  • 1 hoja de laurel seca
  • ½ cucharadita de tomillo seco 
  • 1 cucharada de aceite de aguacate
  • 1 clavo de olor 
  • 1 taza de caldo de res 
  • 1 cucharada de sal de mar o Himalaya
  • 1 cucharada de pimienta molida
  • 1 ramita de romero seco 

Preparación  

  1. Haz cortes centrales en la carne. Sazona por todos lados con sal, pimienta, tomillo seco y dos cucharadas de jengibre.
  2. En una olla a fuego medio, coloca el aceite para sellar la carne, hasta que dore por todos lados. Una vez dorada, retira la carne, y conserva al lado. 
  3. En la misma olla, coloca el clavo de olor y la hoja de laurel. Cocina por 20 a 30 segundos, o hasta que expire el olor. 
  4. Agrega el jengibre restante y el perejil. 
  5. Regresa nuevamente la carne a la olla, encima de las especies. Luego agrega el caldo y el romero. 
  6. Tapa la olla, cocina a fuego lento por hora y media, o hasta que la carne esté blanda. 
  7. Agrega el resto de los ingredientes, alrededor de la carne, y sazona con una pizca de sal,  deja cocinar 30 minutos a fuego lento.
  8. Corta la carne y sirve con los vegetales.   

NOTA: La cantidad de sal y pimienta es al gusto

3. Carnitas de Cerdo #AIP

En casa de mis papás, desde que tengo uso de razón, la carne de cerdo siempre ha sido uno de los alimentos tradicionales para la reunión familiar. Así que en toda reunión social, no pueden faltar los chicharrones y las carnitas.

Ahí es donde mi papá es el chef, él es el encargado de toda la elaboración de esas deliciosas carnitas estilo Michoacan.

Sin embargo, la receta tradicional de carnitas cuenta con una variedad de especias que no son aptas para una dieta protocolo paleo autoinmune. Debido a esto, usé la receta de mi papá para poder hacer algunos cambios en los ingredientes, así como también en su elaboración.

 Aunque el sazón es diferente, puedes tener la seguridad que el sabor sigue siendo delicioso!

Aquí unos consejos: Recomiendo usar una olla de hierro fundido. Antes de colocar la carne a la olla, es importante que la carne esté limpia y cortada en piezas. 

Para limpiar la carne, yo utilizo agua fría, con 2 cucharadas de sal de grano, y la dejo reposar por 5 minutos. Pasados los 5 minutos, tiro el agua y vuelvo a enjuagar con más agua fría. Este último proceso lo hago de 2 a 3 veces.

Ingredientes 

  • 2 libras, o un kilo de lomo de cerdo o pulpa, también se conoce pork butt.
  • 2 cucharadas de sal de mar granulada o Himalaya 
  • ½ cucharada de sal de mar 
  • 1 cucharada de pimienta molida
  • 1 cucharada de orégano seco 
  • 1 cucharada de tomillo seco 
  • 3 cucharadas de jengibre, pelado y picado
  • 2 hojas de laurel 
  • 1 limón
  • 1 toronja mediana
  • ½ Naranja   

Preparación

  1. En el sartén coloca la carne cortada en trozos con agua fría y con la media cucharada de sal de mar, deja ahí por unos 5 minutos. Retira el agua y enjuagar la carne con agua fría unas 3 veces.
  2. En otra olla coloca la carne, la sal, pimienta, orégano,tomillo, jengibre, las hojas de laurel. Exprime el zumo de limón, el zumo de toronja y el zumo de naranja, por encima de la carne. 
  3. Mezcla bien todos los ingredientes, para que se integren con la carne. 
  4. Lleva a fuego lento con la olla tapada de 1 a 2 hora, o hasta que la carne se mire poco dorada.  
  5. Retira de la olla las piezas de carne, y con la ayuda de un tenedor deshebra. 
  6. Precalienta el sartén, y agrega la carne deshebrada con un poco del caldo que ha quedado en la olla. Este proceso es por si se quiere la carne más dorada. 

NOTA: Usa estas carnitas como plato fuerte, acompañado de una ración de salsa de calabacín (ver receta abajo)  

4. Salsa de Calabacín (Zucchini)

Soy del buen gusto por el picante, pero debido que padecí de gastritis y acidez, tuve que reducir la ingesta para aminorar los síntomas, lo cual hizo que mis salsas ahora sean menos picantes.

A más de un año sin padecer de gastritis, ni acidez, y esto es gracias a mi cambio de hábitos y mi alimentación Keto. De ahí es que nace la idea de hacer la salsa de calabacín sin chile.

Aunque también abundan, por Internet, otras versiones de salsas hechas con calabacín, la receta de esta salsa, la hice intencionalmente para hacer adaptada a la dieta AIP, y se puede disfrutar con otros platos fuertes, como las carnitas (recetas que encuentras arriba).

Ingredientes

  • 2 calabacines o zucchini 
  • 1 cucharada de jengibre, picado y sin piel 
  • ⅓ taza de perejil 
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana 
  • 3 cucharadas de aceite de oliva 
  • sal, pimienta y el zumo de un limón  

Preparación 

  1. Coloca los calabacines en una olla con el agua, a fuego medio por 5 minutos, o al pinchar con el tenedor este se introduce con facilidad.
  2. Incorpora todos lo ingredientes en el vaso de la licuadora, y muele hasta que quede una salsa cremosa. 

NOTA: Esta salsa funciona muy bien para acompañar algún asado.   

5. Pollo en Salsa Verde de Zucchini

Recuperar nuestra salud intestinal, mediante una dieta de eliminación, no tiene porque significar el abandono total de las recetas de siempre. El punto es usar la creatividad.

Recetas tradicionales como el “Pollo en Salsa Verde”, se puede ajustar a la dieta modificando y cambiando ingredientes.

En este caso se me ocurrió, ¿y si cambio tomatillos por calabacines? ¡Buena idea! Aunque el sabor no será el mismo, sí que se puede asemejar.  

Al final de cuentas, el calabacín es delicioso en carnes, a mí me gusta preparar costillas de cerdo con calabacitas picadas, y son una delicia, ¿entonces por qué no probar en salsa?

Como te puedes dar cuenta, las recetas ya están, no hay que reinventar, solo modificar y adaptar. Lo importante es tener la lista de los alimentos permitidos en nuestra dieta, y partir de ahí comenzar. 

Ingredientes 

  • 1 libra de muslos de pollo 
  • 3 zucchini, bien limpios
  • 1 cucharada de jengibre, picado sin piel
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1 clavo de olor 
  • 1 cucharada de hoja de perejil, picado   
  • ½ cucharada de tomillo seco
  • ½  cucharada de vinagre de manzana  
  • 4 bolitas de pimienta negra 
  • pimienta en polvo y sal de mar o Himalaya gusto
  • 1 cucharada de aceite de aguacate
  • ½ taza de agua   

Preparación 

  1. Coloca en la olla el aceite, el pollo, sal y pimienta. Deja cocinar hasta que dore un poco. 
  2. En el vaso de la licuadora coloca los zucchini, el jengibre, orégano, clavo de olor, perejil, tomillo, pimienta entera, vinagre y agua. Licua por 30 segundos. 
  3. Agrega la preparación por encima de las piezas de pollo, espolvorea un poco de sal, y tapa la olla. 
  4. Deja cocinar a fuego lento por 30 minutos. Prueba el sazón antes de retirar del fuego.

NOTA: Para limpiar la carne del el pollo, en un traste coloca las piezas de pollo en abundante agua, con una cucharada de sal, deja ahí por 5 minutos. Después retira el agua, y enjuaga con más agua fría. 

6. Calabacines Salteadas con Zanahoria

¡El tema de los vegetales! 

Recuerdo cuando era niña, que siempre los hacía a un lado y solo me comía la carne. Definitivamente los vegetales al vapor, no son mi fuerte… Eran épocas en las que la grasa era tan satanizada, que saltearlos con algo de aceite o mantequilla era impensable.

Desde que he venido cambiando mi estilo de alimentación, había preparado vegetales salteados, solo con sal y pimienta. 

Pero ahora, ¿por qué no probar los vegetales con hierbas? Puedo decir que el sabor de los vegetales con las hierbas, potencializa aún más la versatilidad de cada vegetal.

De una vez te advierto, que aunque no tengas el gusto por los vegetales, si pruebas esta receta, estoy segura de que querrás comerlos más a menudo (promesa de amigos virtuales que ahora somos).

Ingredientes

  • 3 calabacines medianas, muy  limpias 
  • 2 zanahorias medianas, bien limpias  
  • ½ cucharada sal de mar o Himalaya
  • ½ cucharada de pimienta molida
  • ½ cucharada aceite de aguacate 
  • ½ cucharada de aceite de oliva extra virgen
  • un poco de tomillo y hoja de perejil   

Preparación

  1. Corta los calabacines y zanahorias en láminas.
  2. En el sartén coloca el aceite de aguacate, y acitrona primero la zanahoria por 2 minutos, después agrega los calabacines, removiendo constante. Tratando de que no queden encima de otro.  
  3. Sazona con sal, pimienta, tomillo y perejil. 
  4. Retira del fuego y agrega el aceite de oliva, remueve para que el aceite se incorpore con los vegetales.  

NOTA: Muy buena opción de guarnición para acompañar platos fuertes.     

Sin  nada más que agregar, espero que disfrutes de estas recetas, hechas para ti con mucho cariño. 

¿Qué tal te va con tu dieta de eliminación? ¿Al menos logré que dejaras de sentirte muy restringido en tus opciones e incentivé tu creatividad en la cocina con estas recetas latinas? Déjame tus comentarios abajo.

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Seis Recetas para una dieta low FODMAPs Bajas en Carbohidratos

agosto 13, 2019 Por Imelda Orozco

A medida que me he ido adentrando en el mundo de la nutrición y ha crecido mi interés por aprender y explorar, mi cocina se ha vuelto un laboratorio de recetas.

Soy Imelda Orozco, y desde hace poco más de un año estoy llevando una alimentación cetogénica, Keto.

Gracias a mi nueva alimentación, mi salud ha mejorado mucho, y he logrado perder grasa corporal, librándome del sobrepeso, y problemas hormonales que me acompañaron por años.

No obstante, he venido aprendiendo sobre modalidades de alimentación que se usan de manera más terapéutica, como por ejemplo la dieta baja en FODMAPs, la cual es ideal para reparar un intestino enfermo, como es el caso de aquellos que parecen se síndrome de colon irritable (SII) o IBS, por sus siglas en inglés.

Una dieta baja en FODMAPs es la terapia por excelencia para el manejo de varias condiciones asociadas, no sólo con SII, sino con intestino ultra permeable o Leaky gut.

Por lo general, si buscas en internet sobre la dieta low FODMAPs, verás que se aconseja que se haga bajo supervisión médica. Esto debido al carácter restrictivo de algunos alimentos que muchos podemos entender como perfectamente saludables como el aguacate. Sin embargo, las listas de alimentos de la dieta son fácilmente descargables por Internet. 

Aprende más sobre la dieta low FODMAPs aquí.

En cualquier caso, sé que son varias las personas que, una vez determinaron que son aptos y buenos candidatos para esta dieta, quieren encontrar recetas que les haga de la etapa de eliminación algo disfrutable. Es para ellos, que escribí este post.

Fue precisamente el poder encontrar recetas sabrosas, con ingredientes latinos para mi nuevo estilo de alimentación lo que me hizo posible hacer Keto paso a paso, sin el mayor de los inconvenientes!

Así que devolviendo el favor, acá van mis seis mejores recetas (todas aprobadas por mi cocina) que no sólo son low FODMAPs, sino bajas en carbohidratos, o Low Carb! 

# 1  Sartén de Huevo con Vegetales 

Sin duda alguna los huevos no pueden faltar en mi cocina, ya que es un alimento rico en proteína, así como también vitaminas y minerales.

Además es un alimento versátil, que se adapta a muchas recetas, saladas y dulces.

Lo mejor es que esta receta es tan práctica y rápida que no requiere de más de 10 minutos.

Solo tienes que tener los ingredientes listos antes de comenzar a preparar la receta.

Algo que me gusta hacer antes de empezar a preparar cualquier receta que contenga huevo es que 5 o 10 minutos antes, los retiro  del refrigerador para que estén a temperatura ambiente. Esto hace que los huevos tengan una cocción más pareja. 

Ingredientes 

  • ½ cucharada de aceite de coco
  • 1 zanahoria mediana, pelada y rallada 
  • 1 taza de espinacas frescas
  • 2 huevos 
  • sal de mar, pimienta y tomillo seco  
  • 1 cucharada de cilantro fresco finamente picado (opcional)

Preparación

  1. Calienta el aceite en un sartén a fuego medio   
  2. Agregar la zanahoria y saltear hasta que esté tierna, alrededor de 4 a 5 minutos.
  3. Agregar las espinacas y cocinar por un minuto o hasta que estén blandas, luego sazonar con la sal y pimienta.
  4. Espolvorear un poco de tomillo seco y revolver bien. Luego tapar el sartén y dejar cocer por un minuto. 
  5. Empujar alrededor del sartén los vegetales y romper los huevos en el centro.
  6. Sazonar los huevos con sal y pimienta y dejar cocer a su gusto. 
  7. Sirve los vegetales remontados con los huevos y coloque el cilantro. 

#2  “Frijoles» Falsos de Berenjena

Como buena mexicana que soy, en nuestra cultura unos de los alimentos favoritos, son los frijoles.

Pero cuando inicié la dieta keto, dejar los frijoles, era algo a lo que me rehusaba. 

Hasta que un día en Facebook alguien compartió una foto de unos frijoles falsos. Eran tan parecidos a los frijoles tradicionales mexicanos, que yo no podía imaginarme de qué estaban hechos.

Encontré varias recetas de diferentes canales de YouTube, pero todas estaban adaptadas a la dieta cetogénica y no a low FODMAP, lo cual hace que esta receta sea muy desafiante adaptarla si se quiere corregir un intestino irritado.

Así pues, que como buena Latina que soy, no dejé que la receta me quedara grande y creé mi propia receta de frijoles falsos bajos en FODMAPs.

Ingredientes

  • 1 berenjena mediana, muy limpia 
  • 1 chuleta de cerdo, sin hueso, cortada en cuadritos pequeños 
  • ¼ de taza de cilantro fresco y picado 
  • 1 chile jalapeño (opcional)
  • 1 clavo de olor 
  • ½ – 1 cucharada de sal de mar o himalaya
  • ½ cucharada pimienta
  • ½ cucharada de orégano seco 
  • 2 tazas de agua 

Preparación

  1. Cortar la berenjena en rodajas y remojar por 20 minutos en 2 tazas de agua con ½ cucharada se sal de mar. 
  2. Después, retirar del agua y cortar la berenjena en cuadritos.
  3. En un sartén a fuego medio, cocinar la chuleta con un poco de sal y pimienta, cocer hasta que esté un poco dorada y retirar. 
  4. En el mismo sartén dorar el chile. Una vez dorado, agregar el cilantro hasta que esté blando y retirar.  
  5. Nuevamente, en el mismo sartén, colocar la berenjena sazonada con sal, y cocer alrededor de 3 minutos o hasta que esté tierna. 
  6. Colocar en el vaso de la licuadora la berenjena, sal, pimienta, orégano, clavo de olor, cilantro y la chuleta de cerdo. Licuar muy bien, alrededor de 2 minutos o hasta que todo esté bien molido.  
  7. Colocar la preparación en el sartén y dejar cocer a fuego bajo por 1 a 2 minutos.  
  8. Deje que enfríe y servir con queso de almendra (opcional)

NOTA: Estos “frijoles” falsos funcionan muy bien como guarnición para tus platillos fuertes.

#3 Pechuga de Pollo al Cilantro y Limón

Estoy segura de que esta receta les va fascinar.

Aparte de que no se lleva mucho tiempo en la elaboración, tampoco se ensucia mucho la cocina. Solo se ocupa una licuadora, una bolsa ziploc y sartén.

Hice esta receta tal cual, y a mi familia le ha gustado, lo que demuestra que llevar una dieta como low carb + low FODMAP, no tiene que ser aburrida, ni insípida.

La combinación de los ingredientes, hace que la carne del pollo quede jugosa y tierna. Además con una porción de esta misma receta, se puede preparar una deliciosa ensalada: por ejemplo, la ensalada de mandarina, cuya receta se encuentra más abajo.      

Ingredientes

  • 2 pechugas de pollo sin hueso
  • 1 taza de cilantro picado 
  • El zumo de 1 limón
  • 1 cucharadita de sal de mar o Himalaya 
  • ½ cucharadita de pimienta molida
  • 2 cucharadas de aceite de aguacate
  • ½ cucharada de tomillo seco
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1 cucharada de vinagre de manzana  

Preparación

  1. Colocar en el vaso de la licuadora todos los ingredientes,menos el pollo.
  2. Licuar hasta que quede una mezcla suave, aproximadamente unos 20 o 30 segundos.
  3. En una bolsa ziploc colocar las pechugas de pollo y vertir la preparación licuada.
  4. Mover la bolsa para que el pollo se cubra de manera uniforme. Dejar marinar 3 horas o toda la noche en el refrigerador.
  5. Si se dejó el marinado toda la noche, retirar el pollo 30 minutos antes de cocinar, para que su cocción sea pareja.
  6. En un sartén a fuego medio colocar con un poco de aceite de coco. Colocar las pechugas de pollo y cocinar por cada lado unos 5 minutos o hasta que estén cocidas.  

NOTA: También se puede cocinar en el asador, o en el horno.        

#4 Salmón con Salsa de Espinacas

El pescado es una fuente de proteínas magra y saludable, y los tipos grasos, como el salmón y la sardina, además tienen grasas omega-3, saludables para el corazón y el cerebro, las cuales debemos recibir de la dieta.

Sin embargo, algunos pescados son una mejor fuente rica de grasa que otros, y uno de las más recomendados es el salmón, ya que es rico en ácidos grasos omega-3. 

Es importante tener en cuenta, que el contenido de grasa en un corte de salmón puede variar. 

El salmón rey tiene la mayor cantidad de grasa de todos los tipos de salmón. Así mismo, el salmón fresco tiene un mayor contenido de omega-3 que el salmón enlatado, y el salmón de Alaska es uno de los más seguros, que aún tiene precios accesibles. Otros orígenes, como el de Noruega no son muy recomendado por dudosas prácticas de su cultivo.

No es raro que las personas que hacen dietas específicas se aburran de las comidas sin sabor que suelen estar en un menú que les imprime su profesional tratante. El salmón, precisamente por su gran densidad nutritiva, es comúnmente el protagonista de muchos de estos menús.

Por eso te traigo esta receta de salmón con salsa de espinacas, para darle más sabor a este alimento tan versátil, pero que a muchos puede terminar aburriendo cuando no hay creatividad. En especial, si se está haciendo alguna dieta de eliminación como la low FODMAPs, y se quiere mantener un patrón low carb.

De hecho la salsa de espinacas en esta receta también se puede utilizar para otras recetas de proteína animal como chuletas de cerdo, res y pollo. 

Ingredientes 

  • 2 Filetes de Salmón
  • 2 tazas de espinacas frescas 
  • 1 taza de albahaca 
  • 1 cucharada medidora de piñones 
  • ½ cucharada de jengibre fresco, pelado y picado
  • ½ cucharada de sal de mar o Himalaya 
  • 2 cucharada de vinagre de manzana
  • ½ taza de aceite de oliva extra virgen 
  • Sal y pimienta al gusto, para sazonar el salmón.

Preparación    

  1. Sazonar con sal y pimienta el salmón y reservar
  2. Agregar el resto de los ingredientes, excepto el aceite y licuar hasta que los ingredientes estén molidos.
  3. Mientras se terminan de moler, agregar el aceite de oliva, y continuar licuando hasta que la salsa tenga la consistencia deseada. Probar la salsa de sabor, si hace falta más sal agregar al gusto. 
  4. Pre-calentar un sartén con aceite de coco y agregar los filetes de salmón. Cocinar al término de su gusto.
  5. Vertir, en la parte superior del salmón la salsa de espinacas y servir. 

NOTA: El resto de la salsa se puede guardar en un recipiente hermético, de preferencia de cristal, en el refrigerador, hasta por una semana.  

#5 Ensalada de Mandarina con Nuez y Almendra 

Al principio, yo creía que comer ensalada era sólo lechuga y tomate.

La típica ensalada que hasta en algunos restaurantes colocan como guarnición en los platos. 

Ese es precisamente el tipo de ensalada al que algunas personas le huyen, creyendo que todas las ensaladas son iguales. Ahí es donde las industrias toman provecho, creando los aderezos adictivos y ultraprocesados que hacen que las personas tengan una falsa idea de poder comer más ensalada (más saludable), sin que les sepa tan insípido.

Aquí no es el caso, porque ahora nosotros mismos vamos a poder preparar una deliciosa ensalada, con nuestra propia vinagreta NATURAL, hecha en casa, baja en carbohidratos, y además, low FODMAPs.

Hace unos años atrás, cuando yo vivía en San Antonio, Texas, una amiga preparo ensalada de mandarina, que por supuesto no era low FODMAP.

Recordando viejas amistades, se me vino a la mente esta ensalada, así que decidí probar con una versión un poco variada, agregando algunas nueces, almendras y con una vinagreta de mandarina low FODMAPs.

Sin nada más que agregar, nos ponemos el mandil. 

Ingredientes  

  • 2 tazas de rúcula
  • 2 tazas de espinacas 
  • 1 mandarina, pelada y partida en gajos
  • 1 zanahoria, pelada y rallada
  • ¼ taza de nueces nogal picadas 
  • ¼ taza de almendras picadas  
  •  1-2 cucharadas vinagreta de mandarina low FODMAP (ver receta a continuación)

Preparación 

  1. En un tazón grande agregar todos lo ingredientes y mezclar.
  2. Añadir la vinagreta de mandarina low FODMAP, a su gusto.

NOTA: Usa esta ensalada como plato fuerte, acompañada de una ración de proteína animal como pollo a la plancha o pescado, o úsala como guarnición de otros platos.

#6 Vinagreta de Mandarina Low FODMAP

Ingredientes

  • El zumo de 2 limones
  • ¼ de taza de aceite de oliva extra virgen
  • 1 cucharada de tomillo fresco picado  
  • ½ cucharadita de jengibre fresco pelado y picado 
  • 1 cucharada de mostaza Dijon
  • 2 cucharadas del zumo natural de mandarina
  • 1 pizca de sal y pimienta 

Preparación 

  1. Agregar en un frasco, todos los ingredientes y agitar muy bien hasta que se integren los ingredientes
  2. Usar para bañar ensaladas frescas o como aliño en carnes blancas a la parrilla.

NOTA: Almacenar  en un frasco hermético, en el refrigerador, hasta por 3 días.  

Espero que hayas disfrutado así como yo, de estas deliciosas recetas, y que me cuentes cuál de las 5 te gustó más.  

Por hoy ha sido todo! Pero pronto estaré compartiendo más recetas lal mejor estilo Latino y Low Carb.

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¿Es La Dieta Keto Realmente Pro-inflamatoria?

agosto 10, 2019 Por Dr. Mauricio Arango MD

Análisis de estudio reciente publicado en el Journal Obesity

Hoy día sabemos, gracias a múltiples estudios, que la inflamación crónica de bajo grado conlleva al desarrollo de las enfermedades crónico-degenerativas, comúnmente llamadas “enfermedades no transmisibles’’, entre ellas la diabetes tipo 2. R

El tejido graso como modulador de inflamación

El tejido graso, que al principio se caracteriza por actuar como un aislante térmico y como protector de órganos (tejido graso blanco), sufre una disfunción, desencadenante de una tormenta metabólica, por lo que se entiende al tejido adiposo como “órgano endocrino”. Esta tormenta metabólica está caracterizada por la liberación de moléculas llamadas citoquinas, como las adipoquinas, siendo el efecto pro-trombótico y pro-inflamatorio, su principal función a desarrollar. R

Tres teorías se han postulado para entender la relación que hay entre la adiposidad y las enfermedades: 1) la portal/visceral, 2) la lipodistrofia adquirida y 3) la teoría del paradigma endocrino. R

A continuación, una breve descripción de cada una:

Teoría porta/visceral

Esta teoría plantea que el drenaje de los ácidos grasos a la circulación porta lleva a una inhibición de la acción de la insulina, lo cual disminuye la oxidación de la glucosa y, por tanto su utilización muscular. Para compensar el efecto, se aumenta entonces la producción hepática de glucosa y de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), además de generarse un efecto lipotóxico sobre las células beta del páncreas; eventos todos que podrían explicar la relación entre obesidad, la insulinorresistencia y diabetes de tipo 2. 

Teoría de lipodistrofia adquirida

También llamada síndrome de almacenamiento ectópico de grasa, se refiere al almacenamiento de lípidos en el hígado, en el músculo y en las células beta pancreáticas, en pacientes con resistencia patológica a la insulina. Además plantea el incremento en el tamaño de la célula grasa asociada, representándole una incapacidad para continuar expandiéndose y para acomodar un mayor flujo de energía. R

Teoría del paradigma endocrino

Se basa en el conocimiento del tejido adiposo como un órgano endocrino que produce péptidos bioactivos (moléculas vivas), que no sólo influencian al adipocito en una forma autocrina (mismo lugar), paracrina (lugares cercanos), sino también a distancia, afectando varias funciones metabólicas, incluyendo las vías cerebrales.

Las adipoquinas que produce el tejido adiposo poseen funciones y estructuras diferentes según el contexto metabólico y comparten comunicaciones bioquímico-moleculares, que incluyen hasta el sistema nervioso central. R

Funciones de algunas adipoquinas:

  • Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α): En el tejido adiposo, reprime genes comprometidos en la captación de ácidos grasos no esterificados y de glucosa, ayudando a la hiperglucemia y a la mayor circulación de ácidos grasos en la sangre. R
  • Interleucina 6 (IL-6): Su expresión y secreción son de dos a tres veces mayores en el tejido visceral que en el tejido subcutáneo, y niveles circulantes se correlacionan positivamente con obesidad, con intolerancia a la glucosa y con la insulino resistencia. R
  • La adipsina y la proteína estimulante de acetilación: Ambas proteínas se correlacionan positivamente con adiposidad, con insulino resistencia, con dislipidemia y con enfermedades cardiovasculares. R
  • La resistina: constituye un vínculo con el entorno inflamatorio, debido a su predominante producción por monocitos y por su correlación con los niveles de IL-6. R
  • Proteína 4 ligante de retinol (RBP-4): Su expresión aumentada desmejora la acción de la insulina en el músculo y en hígado, de forma tal que sus niveles elevados se asocian con insulino resistencia en humanos obesos y en aquellos con diabetes tipo 2. R
  • Inhibidor del activador del plasminógeno (PAI-1): Observado en la obesidad y en la insulino resistencia, se correlacionan positivamente con el síndrome metabólico. R
  • Sistema renina-angiotensina-aldosterona: Un aumento en su producción contribuye a un incremento de masa adiposa, la angiotensina II actúa localmente como factor trófico para la formación de nuevo tejido adiposo. R
  • 11 β-dehidroxiesteroide dehidrogenasa: Varias observaciones asocian la actividad de la enzima tipo 1 con la obesidad, con la insulino resistencia y con otros hallazgos de síndrome metabólico. R

Las diferentes funciones bioquímicas de las adipoquinas dependen en gran medida del estado metabólico del individuo.

No cabe duda, entonces que la disregulación de dichas funciones, dada por el desacople de los mecanismos contrarreguladores, entre ellos las moléculas anti-inflamatorias como la IL-10,  conllevará a un estado principalmente proinflamatorio, promotor del desarrollo de enfermedades, como la diabetes tipo 2.

Si de base entendemos la relación del estado proinflamatorio, del cual, el tejido adiposo es un perpetrador, y el desarrollo de enfermedades, nos será claro que  toda estrategia encaminada a la disminución de exceso de grasa corporal y visceral, será una herramienta antiinflamatoria per se.

En este sentido, vale la pena postular la importancia de llevar una alimentación baja o muy baja en carbohidratos, conocidas popularmente como “low carb” y “keto diet” respectivamente. Se ha demostrado que biomarcadores como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) R, la sensibilidad a la insulina R, ácidos grasos libres en sangre R, lipoproteína LDL pequeñas y densas R, apolipoproteína B y A-1 R, triglicéridos R, la razón total cholesterol/HDL-c R, la proteína C reactiva (PCR) R, entre otras, mejoran en gran medida en sujetos que siguen este estilo de alimentación. Todos asociados, y algunos, correlacionados con enfermedades metabólicas, como la enfermedad cardiovascular. R

Nuevo estudio demuestra que la dieta keto es inflamatoria…  ¿O no?

En el mes de mayo del año actual, 2019, Dr. Michael Rosenbaum y Kevin Hall publicaron un estudio que titularon Glucose and lipid homeostasis and inflammation in humans following an isocaloric ketogenic diet, en el journal Obesity, en el que se concluye todo lo contrario a que les he mencionado arriba.

Pareciera, en cambio, según Rosenbaum y Hall, que la dieta Keto aumenta algunos parámetros inflamatorios.

No se necesitó mucho tiempo que aquellos que continúan malentendiendo la dieta Keto, en su mayoría profesionales de ideología vegana (sí, ideólogos veganos) inundaran las redes sociales con el fin de reclutar más disidentes.

¿Son de preocupar los hallazgos? No necesariamente.

Más bien, es de preocupar la ineficiencia de los autores a la hora de interpretar sus resultados. Pero más preocupante aún, en la incapacidad de quienes usan estos estudios para confirmar su ya parcializada visión, sin asumir la responsabilidad que conlleva la propagación de información no fidedigna al público en general.

Primero es importante asumir responsabilidad sobre la interpretación de lo que estamos leyendo: Entender lo leído e interpretar los datos obtenidos en dicha lectura es algo que se conoce como lectura crítica basada en la evidencia.

A menudo me hallo perplejo ante la situación en la que hoy vivimos: Parecemos estar, más que nunca, conectados por la tecnología, pero desconectados en sabiduría e inteligencia. Nos apresuramos en enviar un mensaje de alguna temática sin antes saber si lo que estamos leyendo y propagando es basado en las verdades más plausibles posibles. Esta verborrea anti-intelectual que nos inunda sólo perpetúa la somnolencia crítica, que tanto atenta contra la naturaleza  pensante, lógica y de raciocinio, como lo es la naturaleza del ser humano. 

Desglosando el estudio de Rosenbaum y Hall

Observemos los puntos a destacar con los que los autores llegaron a  la conclusión del estudio:

  • Objetivo 

«El objetivo de este estudio fue medir los cambios en la glucosa, los lípidos y la inflamación parámetros después de la transición de una dieta basal (BD) a una dieta cetogénica isocalórica (KD)«

Lo que están planteando los autores es evaluar y medir algunos cambios metabólicos de sujetos que hacen una transición de una alimentación tipo estándar americana (Standard American Diet, SAD, a una alimentación muy baja en carbohidratos. Adentrémonos ahora a analizar si la conclusión de los autores es realmente  coherente con los hallazgos encontrados en el estudio. 

  • Metodología

«La homeostasis de la glucosa, la homeostasis lipídica y la inflamación se estudiaron en 17 hombres (IMC: 25-35 kg / m2) durante 4 semanas de un BD (dieta basal – BD en inglés) (15% de proteína, 50% de carbohidratos, 35% de grasa) seguido de 4 semanas de una KD isocalórica ( 15% de proteína, 5% de carbohidratos, 80% de grasa). Las respuestas posprandiales se evaluaron después de las pruebas de comidas mixtas combinadas con las composiciones de BD (comida control [CM]) y KD (comida cetogénica)«

En la metodología observamos tres  tipos de dietas para la intervención en los pacientes: 1) dieta basal (BD), 2) dieta cetogénica (KD), 3) mixta (CM y KM –  mixed-meal tests (MMTs). Lo interesante es que no se interviene a los sujetos en el estudio con la dieta mixta, sino hasta la cuarta semana, de cada una de las otras dos intervenciones. Es decir,  tanto el grupo en BD, como en KD tienen tres semanas en su dieta correspondiente antes de entrar en una dieta mixta, igual para ambos grupos.

De entrada, se me dificulta anticipar una conclusión fidedigna con respecto a parámetros metabólicos de los sujetos como respuesta a la intervención KD, ya que la introducción, tan temprana de la dieta mixta, estropearía las adaptaciones dadas por la misma. En otras palabras, la metodología propiciaría. un ambiente metabólico mixto, que no refleje los efectos de un metabolismo dependiente de glucosa, ni un metabolismo dependiente de cuerpos cetónicos. 

Un punto a favor en la metodología del estudio fue que se llevó a cabo en pacientes hospitalizados, permitiendo cierto nivel de control a las variables.

La principal tesis del estudio se lee a continuación:

«También exploramos los cambios en la homeostasis de glucosa y lípidos y en los marcadores inflamatorios en esta población para probar la hipótesis de que estos factores de riesgo de comorbilidad se vieron significativamente afectados por el contenido de macronutrientes en la dieta«

Pese a que el estudio se llevó a cabo en un ambiente hospitalario controlado, en los menús se incluyeron  azúcares añadidos y productos procesados. Debido a que se trataba de pacientes con grados diferentes de disfunción adiposa, con un índice de masa corporal por fuera de metas (IMC>25), cualquier grado de azúcar, por mínimo que sea puede tener un impacto importante en su metabolismo:

«Ambos menús contenían cantidades mínimas de alimentos procesados ​​y, a pesar de las grandes diferencias en la composición de macronutrientes, las proporciones de azúcares refinados a no refinados fueron similares entre las dietas«

¿Fue la conclusión del estudio coherente?

En cuanto a la conclusión planteada por los autores, esta parece una especulación, más que la derivación de un análisis de los resultados reportados. A continuación veremos los resultados del estudio, según lo descrito por los autores, basados en resultados bioquímicos de los pacientes.

  • Resultados

«Cetonas en ayunas, glicerol, ácidos grasos libres, glucagón, adiponectina, péptido inhibidor gástrico, total y el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y la proteína C reactiva aumentaron significativamente en la KD. La insulina en ayunas, los péptidos C, los triglicéridos y el factor de crecimiento de fibroblastos 21 disminuyeron significativamente.«

Es curioso que en el texto los autores reporten  que la KD aumentó significativamente la proteína C reactiva (PCR), un factor importante de inflamación, cuando la tabla #5 lo contradice. Incluso es evidente, en la misma tabla de resultados que , la interleucina 6 (IL-6), otro factor de inflamación, disminuye en la KD.

Veamos la tabla #5 a continuación:


DIETA BASAL CON LA PROTEÍNA C REACTIVA (CRP-en inglés) Y LA IL-6:

CRP (mg/L) 1.17 (3era semana) 1.37, (4ta semana)  = AUMENTA

IL-6 (pg/ml) 1.20 (3era semana) 1.21 (4ta semana) = AUMENTA
—
KETO DIET (KD) CON LA PROTEÍNA C REACTIVA (CRP-en inglés) Y LA IL-6:

CRP (mg/L) 1.41 (3era semana) 1.13 (4ta semana) = DISMINUYE

IL-6 1.70 (3era semana)  1.55 (4ta semana) = DISMINUYE

Ahora, en el siguiente extracto podemos ver que según lo dicho anteriormente, la sensibilidad a la insulina mejoró en la KD. Algo que es positivo para mejorar la tormenta metabólica en los pacientes obesos y propensos a la diabetes tipo 2:

«Durante la KD, el área de glucosa bajo la curva fue significativamente mayor con ambas comidas de prueba, y el área de insulina bajo la curva fue significativamente mayor sólo para el CM (comida control). Los análisis de la homeostasis de la glucosa sugirieron que la sensibilidad a la insulina KD disminuyó durante la CM pero aumentó durante la comida cetogénica.

La anti-lipólisis mediada por insulina disminuyó en el KD independientemente del tipo de comida«

Aún más,

“[Los pacientes] se encontraban en un estado de balance energético negativo debido a la alimentación inadecuada durante todo el estudio”

Llama la atención que un estudio de intervención, llevado a cabo en un centro hospitalario, en donde una de sus fortalezas era controlar la calidad de la mayoría de las variables, dicha fortaleza se haya convertido en un punto negativo para el estudio. Quizá convenga hacerse entonces la pregunta: ¿No era más conveniente suspender el estudio o reajustar la intervención dietaria?

«El gasto de energía por calorimetría de cámara fue la variable de resultado primaria de este estudio y fue aproximadamente 60 kcal / d mayor en la KD, predominantemente debido a los primeros cambios en el gasto de energía«

Interesantemente, se reporta que la KD fue superior en el gasto energético, aún siendo la alimentación inadecuada, en los dos grupos. Este hallazgo es destacable, ya que nos invita a concluir que quizá convenga preferir una KD si la alimentación no es la ‘adecuada’ en términos de calidad.

«Las cetonas plasmáticas, los FFA y el glicerol fueron significativamente más altos durante las últimas 2 semanas del KD en comparación con el BD. Informamos previamente que la secreción absoluta de insulina, estimada por la excreción urinaria de péptido C de 24 horas, disminuyó significativamente durante la KD«

Es de esperarse que en la KD se produzca una mayor movilización de ácidos grasos libres y de glicerol, tal y como lo reportan los autores. Además la disminución absoluta de la secreción de la insulina se da por el proceso de gluconeogénesis compensatoria. Precisamente esto explica la ya conocida habilidad del cuerpo de crear su propia glucosa, aún sin fuentes exógenas de la misma.  El metabolismo hepático, muscular y adiposo son fuentes naturales de la producción de la glucosa endógena necesaria para el organismo.

«La Figura 1 y la Tabla 6 ilustran que los valores de AUC glucosa absoluta y relativa fueron significativamente más altos durante el CM y KM en la KD (P = 0.0001) y que los valores de AUC insulina absoluta y relativa, pero no la AUC glucosa, fueron significativamente más altos durante la CM en KD (P = 0.0002), lo que sugiere que la sensibilidad a la insulina disminuyó durante la CM (glucosa más alta e insulina más alta) y probablemente disminuyó (glucosa más alta a pesar de no haber una disminución significativa de la insulina) durante el KM en sujetos durante la KD«

En pocas palabras,la glucosa e insulina marcaron como ‘’elevadas’’ en el momento en que se introdujo el tercer tipo de alimentación, la mixta. Esto es de esperarse, ya que la dieta mixta propone cambios en la dieta que venían teniendo los sujetos en la que no había gran estimulación de la insulina comparado con la dieta recién introducida. Además, el poco tiempo de adaptación metabólica (sólo tres semanas en KD), implica una variabilidad en  los resultados, comparado con lo que podríamos observar en sujetos que lleven una KD y permanezcan en ella por un tiempo prudente, mayor a 3 semanas.

«Citocinas, marcadores inflamatorios y otras moléculas, las citocinas inflamatorias (PCR e IL-6), adiponectina, PYY, el GIP insulinogénico y activador de lipoproteína lipasa, y el GLP-1 insulinogénico y FGF21 fueron estables y se correlacionaron significativamente entre las semanas 3 y 4 y dentro de cada dieta«

Lo anterior informa una estabilidad en los parámetros inflamatorios en ambas dietas. Sin embargo, esto no fue lo que reportaron los autores en los resultados, habiendo cambios en la PCR y la IL-6, cuyos valores en la KD disminuyeron a la cuarta semana de intervención.

A este punto y con base en el anterior apartado, nos son evidentes dos cosas:

  • Que una KD no aumenta los parámetros inflamatorios de la manera que lo concluyeron los autores en su publicación.
  • Que como este error de interpretación y de análisis de su propia investigación, los autores pueden haber cometido otros más.

Otro párrafo que nos permite evidenciar el análisis erróneo de sus hallazgos, a continuación:

«Las concentraciones circulantes de PCR, adiponectina, glucagón y GIP fueron significativamente más altas, mientras que FGF21 disminuyó significativamente durante la KD, PYY no fue cambiado significativamente«

Ahora bien, los autores reportan también que el perfil lipídico en la KD estuvo estable, e incluso que mejoró el valor de la lipoproteína HDL-c, la cual se ha considerado cardioprotectora, como lo vemos como sigue:

«Los lípidos, el colesterol total en ayunas, el colesterol HDL, el colesterol LDL y los triglicéridos fueron todos estables y se correlacionaron significativamente entre las semanas 3 y 4 y dentro de cada dieta. El colesterol total en ayunas y el colesterol HDL fueron significativamente más altos, y los triglicéridos fueron significativamente más bajos durante la KD«

Nuestros Análisis de las Conclusiones de Rosenbaum y Hall

Ahora según los hallazgos descritos en los resultados y teniendo en cuenta algunas contradicciones en sus apartados, miremos cuáles son las conclusiones del estudio y cómo se pueden interpretar a la luz de la crítica.

  • Conclusiones

«El cambio al KD se asoció con un aumento del colesterol y los marcadores inflamatorios, disminución de los triglicéridos y disminución de la antilipólisis mediada por insulina. Parámetros de homeostasis de glucosa dependían de la dieta y dependían de la comida de prueba«

Según lo dicho anteriormente, podemos observar una mezcla de resultados en diferentes tiempos de intervención. Hablan de aumento de marcadores inflamatorios en el cambio a la KD, pero vimos que antes disminuyeron a la cuarta semana de intervención e incluso aumentaron en el grupo control. Hablan de aumento del colesterol pero no detallan lo que conforma el perfil lipídico del grupo intervenido con KD, en donde vemos claramente aumento de la lipoproteína HDL-c, disminución de los triglicéridos, y disminución del valor absoluto de la insulina haciendo que dicho aumento en el colesterol total no sea aterogénico. 

«Descubrimos que el cambio de BD a KD resultó en un aumento significativo de las concentraciones circulantes de cetonas en ayunas, glicerol, FFA, glucagón, adiponectina, GIP, colesterol total y LDL, y PCR y disminución de la insulina en ayunas, péptidos C, triglicéridos y FGF21. La antilipólisis mediada por insulina durante la KD disminuyó«

Según lo dicho anteriormente, descubrieron mal. Hablan que en el mismo paquete de aumento significativo de algunos parámetros metabólicos como los cuerpos cetónicos en el inicio del cambio a la KD, es decir, en la primera semana de intervención, se puede aseverar el aumento de la PCR, la cual hemos dicho anteriormente que es falso, según sus mismas tablas de resultados (ejemplo, tabla #5).

Además, hablan de disminución de la insulina en ayunas, disminución de los triglicéridos, disminución de la antilipólisis, aumento del glucagón y aumento de los cuerpos cetónicos. Lo anterior, cuyo concepto parece habérseles escapado de su conocimiento se refiere a un proceso netamente fisiológico llamado cetogénesis y gluconeogénesis.

Parece que en su interés por categorizar los efectos observados en los pacientes, se apresuraron a llamarles “ pro-inflamatorios” a efectos puramente naturales y además benéficos.

«Similar a los autores del presente estudio, Jebb et al. (21) no encontraron efectos de las dietas isocalóricas de bajo índice glucémico versus las dietas de alto índice glucémico sobre la sensibilidad a la insulina durante un período de 4 semanas. Partsalaki y col. (22) examinaron los efectos de un KD ad libitum versus una dieta baja en calorías (30% -35% de grasa, 50% -55% de carbohidratos; déficit de 500 kcal / día) en niños con obesidad y descubrieron que aunque había una mayor pérdida de peso en el KD, no hubo diferencias significativas en la sensibilidad a la insulina más allá de las atribuibles a la pérdida de peso«

Cuestionándonos sobre el  peso lógico, argumentativo y bioestadístico de los estudios mencionados aún vemos la superioridad de la KD en niños con obesidad para mejorar su composición corporal y por ende las complicaciones futuras de la misma.

«Otros estudios, algunos más recientes (25) y otros que datan de más de 75 años (26), han informado que las dietas bajas en carbohidratos, pero no necesariamente KD, pueden dar lugar a una intolerancia a la glucosa en algunas personas«

Según lo dicho anteriormente, el término «intolerancia a la glucosa» puede ser fisiológica como en el embarazo y también en la transición a un metabolismo ceto-energético, siendo completamente fisiológico y natural. Este es un claro ejemplo donde la contextualización permite entender si la ‘’intolerancia a la glucosa’’ es natural o patológica. 

«A partir de estos datos, no se puede determinar la importancia fisiológica del aumento aparente de la sensibilidad a la insulina en respuesta a un MMD KD versus la disminución de la sensibilidad a la insulina en respuesta a un MMT BD en el KD (ambos en relación con el BD)«

Resulta irónico, cómo en el párrafo anterior llegan a la conclusión de no poder determinar la importancia fisiológica del aumento aparente de la sensibilidad a la insulina, pero sí llegan a la conclusión tajante de que la KD aumenta los parámetros inflamatorios.

«Las consecuencias para la salud de la mejora de la sensibilidad a la insulina, siempre y cuando uno permanezca con KD, pueden ser pequeñas debido a las bajas concentraciones de insulina en dicha dieta«

También me resulta cuestionable su juicio en este asunto: Los pequeños cambios positivos de la sensibilidad a la insulina en personas con KD no parecen ser de importancia, pero si les parecen destacables los cambios en el colesterol total y en la lipoproteína LDL-c, dos herramientas muy usadas para tergiversar los beneficios de la KD en contextos cardiometabólicos. 

«De manera similar, la duración de la sensibilidad a la insulina disminuida implícita en alguien que pasa de una dieta baja en carbohidratos o KD a una dieta alta en carbohidratos y los efectos a largo plazo en la salud no pueden evaluarse en la actualidad«

Parece con lo anterior, como si los autores estuvieran animándonos a ignorar los más de 60 años de evidencia epidemiológica y bioestadística en cuanto a los efectos obesogénicos y de riesgo cardiovascular, resultado de la transición de una alimentación baja o muy baja en carbohidratos a la alimentación moderada a muy alta en carbohidratos de la actualidad. ¿Será que no tenemos suficiente data en más de 60 años de ello?

«La reducción de la antilipólisis mediada por insulina en el KD debería favorecer la pérdida de grasa corporal. Sin embargo, la importancia fisiológica de este hallazgo no está clara porque parece poco probable que los efectos adicionales de la KD para disminuir la antilipólisis mediada por insulina se sumarían significativamente a los altos niveles de lipólisis que ya se producen como resultado de bajas concentraciones circulantes de insulina. De hecho, la pérdida de grasa corporal no aumentó durante el período KD en comparación con el período BD, como se informó anteriormente«

Aún más, los autores parecen ignorar de golpe la significancia del efecto lipolítico de la KD. Es este efecto el contribuyente a mejoras en la sensibilidad a la insulina y de la composición corporal, siendo la quema de grasa visceral y subcutánea, factores que a su vez contribuyen a que los pacientes con diabetes tipo 2 mejoren sus requerimientos insulínicos y de medicamentos alopáticos y evitando las múltiples complicaciones a futuro.

Parecen además ignorar las ya actualizadas recomendaciones (2019) de la American Diabetes Association (ADA) para que se intervenga, nutricionalmente, con KD a los pacientes con diabetes tipo 2 dada la robusta eficacia de la misma.

«Las concentraciones circulantes de PCR, pero no la citocina inflamatoria IL-6, fueron significativamente más altas en la KD. Se ha informado que la cetosis en ratones aumenta la expresión específica de tejido (hígado y tejido adiposo blanco) de citocinas inflamatorias (p. Ej., Factor de necrosis tumoral alfa, IL-6 y marcadores de macrófagos y regula negativamente el receptor de FGF«

Decepcionante es ver como los autores  vuelven a cometer la falacia de afirmar que la PCR aumenta y la IL-6 no, a sabiendas  que las dos marcadores disminuyen en la KD, demostrada con la misma tabla #5 y resultados del estudio. Además, ya en otros estudios, se ha reportado una mejoría en el metabolismo de ciertas moléculas pro-inflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) como resultado de una KD. R

En lo que sí podemos estar de acuerdo con los autores es en las siguientes conclusiones:

«Quizás la duración limitada de los MMT en el estudio actual no fue suficiente para reflejar mejoras en el aclaramiento de triglicéridos asociados con la adaptación a una dieta alta en grasas«

«Una fortaleza de este estudio es que se realizó en un entorno hospitalario con cumplimiento dietético y conductual asegurado, como se evidencia en la estabilidad de las pruebas bioquímicas / endocrinas. Esta investigación está limitada por su examen de una dieta extremadamente baja en carbohidratos (cetogénica) que difería sólo en proporciones relativas de macronutrientes, no en la calidad de los macronutrientes. Los resultados no pueden extrapolarse a dietas bajas en carbohidratos y no cetogénicas; a dietas con restricciones específicas sobre tipos de azúcares o grasas; o a los efectos del contenido de macronutrientes en la dieta sobre las comorbilidades durante períodos más largos de tiempo«

Sin embargo, a pesar que ya hemos visto algunas contradicciones de algunos apartados anteriores, ellos concluyen al final:

«En resumen, este estudio muestra que el cambio de un BD a un KD isocalórico se asocia con lo siguiente: aumento del colesterol LDL en plasma pero disminución de los triglicéridos, aumento de la PCR plasmática pero disminución de FGF21, reducción de la sensibilidad a la insulina glucémica a una comida con contenido normal de carbohidratos, insulina mejorada sensibilidad a un KM, y sensibilidad a la insulina antilipólisis deteriorada independientemente del tipo de comida«

Mi reflexión final del estudio de Rosenbaum y Hall

Para terminar, me permito repetir que ya otros estudios han demostrado que la alimentación baja o muy baja en carbohidratos disminuye los parámetros inflamatorios, lo cual reduce los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares o metabólicas. 

Estudios como el analizado en el presente escrito, cuyas conclusiones no reflejan la exhaustiva revisión de los resultados reportados, sólo confunden.

Ya vimos como, según Dr Michael Rosenbaum y Kevin Hall la Keto Diet promueve el aumento de algunos parámetros inflamatorios.

Basta una lectura minuciosa para darnos cuenta cómo los mismos autores fallan a la hora de interpretar sus resultados, incluso planteando metodologías poco adecuadas para la pregunta que buscaban resolver. En lo que a mi respecta, me es difícil sólo quedarme con la interpretación superficial de lo que leo y lo que ‘’puede haber sucedido’’. 

En casos como estos me planteo la pregunta ¿Será que hay algún interés ideológico detrás de todo ésto? Yo sólo sé que muchas personas nada saben, otros saben menos, pero muy pocos saben mucho.

Mi reflexión final es, si el grupo de los “muy pocos que saben mucho” pertenece a los científicos e investigadores , ¿Por qué los que “sabemos menos” identificamos ignorancia en el saber de los que saben mucho?

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Pan de Molde Keto / Low Carb

julio 29, 2019 Por Cristina Gómez

Es increible todo lo que se logra con esmero… Al cabo de 12 semanas en el plan Nutrimédico de Paula y Mauricio, he logrado rebajar 8.3 kilos de peso y casi 10 centímetros de contorno de cintura.

Pero lo más notorio, ha sido el cambio en mi estado de ánimo y mis niveles de energía que permanecen estables a lo largo del día.

Mis clases de Zumba en la mañana han resultado ser cada vez más fáciles de disfrutar, ya que me levanto completamente energizada y lo mejor es que sigo comiendo sabroso (como buena Paisa que soy, esto es muy importante).

Debo reconocer, sin embargo que como chef repostera, el principio de este proceso fue todo un desafío. Disfruto demasiado la cocina y hornear es una de mis pasiones. ¿A dónde iban a ir mis tortas y panes en esta nueva forma de alimentarme?

Mi progreso de medidas antropométricas y peso en el plan nutrimédico de la terapeuta nutricional, Paula Rincón y Dr. Mauricio Arango (22 de abril – 22 de julio, 2019).

Más que mi peso, mi interés estaba (y aún está) en mejorar parámetros alarmantes que me ubican en un alto riesgo de prediabetes. Lo importante es no tener que esperar el susto para girar el volante: Decidí poner todo mi empeño y seguir las recomendaciones como me las ofrecía el plan.

A medida que iba indagando sobre los ingredientes que compatían con este nuevo estilo de vida bajo en carbohidratos me di cuenta que no debía renunciar a mi pasión por la repostería. De todos todos mis experimentos en la cocina y mis Llamadas de Enfoque con Paula, surgió este pan por el cual no sólo abogo yo, sino toda mi familia.

Así pues, a pesar de que ahora entiendo que el pan no es un alimento, nunca está de más saber que cuando quiera un sándwich o emparedado con un delicioso jamón, esta será una excelente opción.

Importante antes de comenzar:

  • Asegúrate de pesar tus ingredientes para asegurarte de que el pan se eleve correctamente y que no se ensucie, ni se pegue. 

En caso de que tu pan se vea bien y grande dentro del horno, pero luego se desinfle al retirarlo del horno, intenta reducir el polvo de hornear a 3 cucharaditas.

Pan de Molde Keto / Low Carb

Ingredientes
(10 porciones, 2 tajadas por porción)

  • 3 tazas de harina de almendras (10 oz. o 284 gramos)
  • 45 gramos de polvo de psyllium  (debe ser el polvo fino. No sustituyas por nada más)
  • 4 cdtas. de polvo para hornear (14 gramos)
  • 1 cdta. sal del Himalaya (4 gramos)
  • 5 cdas. vinagre de sidra de manzana (VSM) (2 oz. o 58 gramos)
  • 6 huevos enteros
  • 1.5 tazas de agua HIRVIENDO (12 oz. o 340 mL)
  • Semillas de ajonjolí, al gusto
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Instrucciones

  1. Precalienta el horno a 350 grados F
  2. En un tazón mediano, combina la harina, el polvo de psyllium (sin sustitutos: la harina de linaza no funcionará), el polvo para hornear y la sal. Mezcla hasta que los ingredientes secos estén bien combinados. 
  3. Añade los huevos y el VSM y mezcla hasta obtener una masa espesa. Agrega el agua hirviendo en el recipiente y mezclar hasta que estén bien combinados y la masa firme.
  4. Coloca la mezcla en un molde para pan engrasado (yo utilizo una refractaria de vidrio o metal de 8X4 pulgadas).
  5. Hornea por 45 minutos. Yo le pongo semillas de ajonjolí por encima y en ocasiones linaza también antes de hornear. 
  6. Retira del horno y deja que el pan se enfríe completamente. Debe ser algo firme al tacto y tener una bonita corteza marrón. 

Inténtalo y déjanos tus comentarios abajo… A mi me encanta untarlo de mantequilla de almendra. ¿Con qué lo comiste tú? ¿Qué otra receta les gustaría ver en versión Keto y Low Carb?

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El jamón y salchichas… ¿Son saludables?

noviembre 4, 2017 Por Robert

«Dos tajadas de jamón de pavo como snack»
Es algo común encontrar como parte de los planes alimenticios para bajar de peso de muchos nutricionistas hoy en día. Y es que el consumo ocasional que estos productos de la categoria «embutidos» no le hace daño a nadie, Pero ¿qué sucede cuando se consumen estos productos diariamente?
Con el tiempo los embutidos se han convertido en parte fundamental de la dieta diaria de las personas a nivel mundial, no solo porque se pueden combinar con cualquier tipo de alimentos, ni tampoco porque algunos son bastantes económicos, sino también por el hecho de que son sumamente sabrosos, y esto es algo que debemos aceptar. Pero muchas veces lo que es divino para nuestro paladar no lo es para el resto de nuestros órganos.
Los embutidos en general son hechos con una gran cantidad de sal y de otros aditivos que le dan su característico sabor, pero uno de los principales problemas de estos es que contienen altas dosis de conservantes para mejorar su aspecto, su sabor y prolongar su vida media de consumo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó hace un par de años que según sus investigaciones los embutidos y hasta las carnes rojas deberían ser incluida en la lista de sustancias nocivas para la salud junto con el tabaco, el alcohol, el plutonio, el aire contaminado, entre otros, porque aumenta el riesgo de desarrollar cáncer colo-rectal. Entonces no solo hablamos de que los embutidos pueden aumentar tu peso corporal, estamos hablando de que puede ocasionar daños irreversibles en tu organismo.
Las carnes embutidas más comunes vienen en estas presentaciones:
  • El jamón
  • La salchicha
  • El salami
  • El chorizo
  • La longaniza
  • La mortadela
  • El salchichón
Y no solo las puedes conseguir individualmente, sino que hay comidas de consumo habitual que contienen embutidos, como son:
  • Sándwiches
  • Hamburguesas
  • Pizza
  • Arroces
  • Ensaladas
  • Perros calientes
El contenido de estos alimentos pueden variar dependiendo de la industria que los produzca e incluso algunos pueden ser menos dañinos que otros. Pero lo cierto es que sea cómo sea, deberías de disminuir el consumo de embutidos para poder tener una vida más saludable y esto se traduce en evitar padecer de todas las enfermedades que producen estos alimentos y sus aditivos.
Recuerda que la idea no es dejar de comerlos del todo, y mucho menos que te mueras de hambre, el consumo ocasional no le hace daño a nadie, el problema viene cuando introduces estos alimentos en tu dieta regular y diaria.

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