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Fundamentos de Low Carb Keto

¿Qué tan obsoleto es el manejo médico actual de la obesidad?

septiembre 13, 2019 Por Dr. Mauricio Arango MD

Memorias y análisis del curso de actualización del manejo médico integral, de la obesidad

El pasado 25 de mayo del año 2019, tuve la oportunidad de asistir al “Curso de profundización para el manejo médico integral de la obesidad”, celebrado en la ciudad de Medellín, Colombia; avalado y promulgado por  la Asociación Colombiana de Obesidad, FUNCOBES, y direccionado por el subespecialista, endocrinólogo, el Dr. Hernán Yupanqui.

Fueron ocho los profesionales especialistas y subespecialistas encargados de la ponencia y la disertación de este curso, dirigido a profesionales médicos.

En este curso se trataron temas desde la obesidad infantil, la terapia cognitivo conductual (TCC) como manejo interdisciplinario, hasta llegar al rol de la epigenética en la etiología multifactorial de la obesidad.

Desde mi punto de vista, las charlas se impartieron con un sentido más informativo y de actualización en lo que se refiere a la terapia farmacológica, que con un enfoque educativo.  

A resaltar, la intervención de la psicóloga clínica, miembro del equipo interdisciplinario en el manejo de la obesidad en la Clínica de las Américas de la ciudad de Medellín, quien habló del componente mental del manejo de la obesidad, un área comúnmente ignorado por nuestra profesión.

También, de gran interés, fue la disertación del médico deportólogo, quien defendió la importancia del ejercicio como herramienta primordial en el tratamiento de la obesidad.

Sus ponencias me llamaron la atención, no solamente por su rico enfoque educativo, sino porque dieron un énfasis a la aplicación de métodos accesibles y económicos, como la introspección y el ejercicio en un parque con acceso libre.

Sin embargo, para mí fue una sorpresa la ausencia total del abordaje nutricional en el manejo de la obesidad. Se pasó por alto las recomendaciones actuales de la American Diabetes Association, (ADA)  y de la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE). R, R

Ya que la AACE en el último congreso, celebrado los días 24 al 28 de abril del año 2019, en la ciudad de Los Ángeles, California en EEUU, abordó la alimentación baja o muy baja en carbohidratos como terapia conjunta en el manejo de los pacientes con obesidad y diabetes tipo 2.

A continuación procederé a resaltar algunos puntos cardinales, que a juicio personal, sobresalen, no por el impacto positivo de su aplicación en el manejo integral del paciente obeso, sino por su deficiencia en fundamentos epidemiológicos, bioestadísticos e interdisciplinarios.

Plasmaré entonces su contenido a manera de resumen, parafraseando a los ponentes del curso en los siguientes títulos y resúmenes de sus presentaciones.

Sólo al final de estos cinco puntos, expondré algunas reflexiones desde un punto de vista médico, siempre basadas en la evidencia científica actual y en el entendimiento biológico del ser humano.

Mi recuento del contenido del curso

1. EL PESO DE LA PRE-DIABETES COMO FACTOR DE RIESGO CARDIOVASCULAR
Se conoce como diabetes tipo 2 a la presencia de dos o más de los siguientes niveles en los hallazgos clínicos y paraclínicos:

• Glucemia en ayunas mayor o igual a 126 mg/dl

• Prueba de tolerancia oral a la glucosa mayor o igual a 200 mg/dl a las 2 horas del examen post-carga

• Hemoglobina glicada mayor o igual a 6.4%

Todo lo demás, asociado a síntomas de hiperglucemia crónica: sensación de mareo, polidipsia (aumento en la ingesta de líquidos), poliuria (aumento en la frecuencia de la micción), pérdida de peso sin explicación clara, Acantosis nigricans  (hiperpigmentación en algunos pliegues del cuerpo como el cuello, y otros).

Lo que esté por debajo de dichos niveles, se consideraba anteriormente como normal. Sin embargo, en los últimos años se viene hablando nuevamente de la pre-diabetes, que como su nombre lo dice, precede al diagnóstico de la diabetes tipo 2 según los parámetros de laboratorio, y está relacionada con mayor riesgo cardiovascular que incluso la misma diabetes tipo 2 diagnosticada.

Lo anterior es por la ausencia del diagnóstico precoz de la pre-diabetes y la mayor posibilidad de la existencia de diabéticos tipo 2 de novo no tratados.

Parámetros de laboratorio para el diagnóstico de la prediabetes:

• Glucemia en ayunas mayor o igual a 100 y menor a 126 mg/dl

• Prueba de tolerancia oral a la glucosa mayor o igual a 140 y menor a 200 mg/dl a las 2 horas del examen post-carga

• Hemoglobina glicada mayor o igual 5.7% y mayor a 6.4%.         

En Latinoamérica tenemos reportes de que más de 33 millones de personas sufren este padecimiento, de los cuales 1.5 millones están en Colombia. Más del 50% de los colombianos tienen un índice de masa corporal (IMC) por encima de lo recomendado,15% siendo obesos y 35% estando en sobrepeso.

La obesidad no respeta estrato social: 38.7% en estrato socioeconómico bajo y 28.3% en estrato socioeconómico alto,  según la Encuesta Nacional de Salud – ENS 2015). R

El entorno obesogénico ayuda al desarrollo de múltiples patologías crónico–metabólicas como la diabetes tipo 2, presión arterial alta, dislipidemia mixta, algunos tipos de cáncer, entre otras enfermedades.

El FinDRISC (R), es un cuestionario diseñado para establecer el riesgo de padecer de diabetes tipo 2, de acuerdo al resultado obtenido al realizar un cuestionario de factores de riesgo,  siendo 50% mayor el riesgo de padecer de diabetes tipo 2 si se sobrepasan los 20 puntos del cuestionario.

El inicio de la diabetes tipo 2, tiene como sustento la resistencia al efecto de la insulina en los tejidos periféricos dependientes de ella. Esta resistencia a la insulina  viene acompañada de la resistencia al efecto de la leptina: hormona producida en el tejido adiposo, y la cual cumple una función anorexigénica cerebral; esto se traduce en una la inflamación hipotalámica.

La resistencia a la insulina promueve la muerte de las células beta pancreáticas, haciendo más rápida la falla de dicho órgano endocrino y hace necesario la posterior utilización de insulina exógena como consecuencia subyacente.

La hormona leptina cumple funciones químicas y fisiológicas muy importantes como:

• Disminución en la producción o liberación de la hormona glucagón

• Disminución en la producción de ceramidas (protegiendo así las células beta del páncreas)

• Aumento en la actividad funcional de la insulina (sensibilidad de la insulina a los tejidos periféricos dependientes de ella)

• Disminución de la lipotoxicidad y la glucotoxicidad (disminuye la inflamación crónica silenciosa de bajo grado)

Por ende, la obesidad tiene una correlación con la resistencia a la insulina y a la leptina.

De hecho, se ha estimado que a mayor tiempo de resistencia a la hormona de la insulina y a la hormona leptina, mayor es el riesgo de muerte de las células beta del páncreas. El sufrir de dicha resistencia por más de 10 años está asociado con un 75% mayor riesgo de presentar muerte de las células beta pancreáticas y por ende la posterior falla del páncreas.

“La falta de diagnóstico de la prediabetes hace más daño que la detectada” [frase tomada del ponente]

Se reitera constantemente al público la necesidad de los estilos de vida saludables como la pérdida de peso o el ejercicio constante, incluso la ayuda terapéutica para combatir la diabetes tipo 2. Sin embargo, cada vez se hace más imperativa esta recomendación. 

Los procesos endocrinos asociados al aumento de peso y el consecuente ambiente propicio para desarrollar la obesidad, comúnmente llamado “ambiente obesogénico”, que se genera, debido a su alto efecto lipotóxico y glucotóxico, actúan a modo de círculo vicioso, que lleva a consecuencias nefastas a nivel micro y macrovasculares. Estas consecuencias son las que desencadenan la posterior necesidad del uso de prótesis de miembros inferiores, riñones y cristalinos pseudo-nuevos.

Las guías actuales del manejo de la prediabetes hacen pleno énfasis en la pérdida de peso a través de los estilos de vida saludables, acompañados de terapia farmacológica (con especial con aquellos pacientes que tienen múltiples factores de riesgo), con medicamentos que contengan metformina, ascarbosa (ya descontinuada en nuestro medio por los efectos gastrointestinales severos), TZD (tiazolidinedionas), agonistas GLP (péptido similar al glucagón – siglas en inglés), y entre otros.

En los últimos años se han realizado estudios de asociación entre el riesgo cardiovascular y la prediabetes en Colombia, llegando a la conclusión de que hay entre un 23% y un 50% de riesgo absoluto de presentar enfermedades cardiovasculares en aquellos pacientes que sufren de diabetes tipo 2 y prediabetes respectivamente.

En uno de los estudios más representativos del tratamiento en la diabetes tipo 2,  comparando el uso de metformina versus estilos de vida saludables, (estudio DPP Europeo) (R), se concluyó que la pérdida de 1 kg de peso, disminuye 16% el riesgo de desarrollar la diabetes tipo 2.

2. HERRAMIENTAS DIAGNÓSTICAS EN OBESIDAD, MÁS ALLÁ DEL ÍNDICE DE MASA CORPORAL

Se habla de prevención cuando ya se sufre alguna enfermedad. Nos prometen cuerpos bonitos a pesar del consumo de comida chatarra, o los famosos cheat meals. Nos incentivan a correr y rendir como el atleta Usain Bolt, que comía cien nuggets de «pollo», al día, del McDonald’s simplemente porque él lo hacía y con ello fue campeón en los juegos olímpicos con récord mundial. Esta manera de hablar y de pensar simplemente muestra lo arcaico y desactualizado del marco de Calories in, Calories out, o CICO, eso sin mencionar otras incoherencias más.

La obesidad es el trastorno del tejido graso, por lo que no existe el concepto de “obeso sano’’. Este trastorno se da por la pérdida del equilibrio entre las adipoquinas y las mioquinas, sustancias inflamatorias y anti-inflamatorias respectivamente, o también conocida como «grasa disfuncional».

La OMS resume la obesidad como «el exceso de grasa corporal y su posterior afección en la salud del individuo». Los estudios muestran que un IMC dentro de límites normales (18.9 a 24.9) no asegura salud (R), ya que en estos mismos estudios se observa que en mujeres con un IMC normal,  el 63% tienen alteración del tejido graso. En mujeres con sobrepeso, el 98% tienen alteración del tejido graso;  y en mujeres con un IMC de obesidad, el 100% tienen alteración del tejido graso.

Lo anterior sirve para confirmarnos que basar nuestro diagnóstico de ‘obeso‘ a partir de la estatura y el IMC del individuo, ignora la composición corporal total del individuo, con lo cual pasaríamos por alto aquellos individuos que, aunque delgados por fuera, tienen características que bien los ubica en la categoría de obesos. Estos son los conocidos thin on the outside, but fat in the inside, o TOFI (por sus siglas en inglés), quienes muy probablemente son concomitantes con la prediabetes, y ven aumentado mucho más su riesgo cardiovascular.

Para el diagnóstico del paciente en sobrepeso y obeso, deben tenerse en cuenta 4 aspectos importantes:

• IMC (índice de masa corporal)

• Composición corporal (medidas antropométricas)

• Distribución adiposa (porcentaje y gramaje de grasa en los compartimentos del cuerpo)

• Impacto metabólico (exámenes sanguíneos de resistencia a hormonas, marcadores inflamatorios y alteración del patrón lipídico)

El IMC es el factor que menos predice la mortalidad; en cambio, la distribución de grasa es la que más la predice. R

Incluso tomar medidas de los niveles de insulina a los 30 minutos de la primera carga de la glucosa es el mejor predictor de distribución adiposa anormal. Otro métodos es calcular la distribución de grasa corporal con la ecuación de CUN-BAE (R) que con un coeficiente de varianza del 3 al 4 % y extrapolándolo a otras poblaciones, se convierte en una herramienta matemática gratuita para aquellos que carecen de tecnología de punta.

La bioimpedancia eléctrica de 8 electrodos es la herramienta más sensible y específica para la medición del compartimento corporal en comparación con la de 2 a 4 electrodos, siendo esta  la medición más utilizada en la práctica clínica. El DEXA con coeficiente de varianza del 1%, es el estándar de oro para la medición antropométrica, pero su difícil acceso por sus altos costos y baja practicidad, la hacen poco asequible y accesible para la mayoría de la población.

Es importante agregar que no siempre la presencia de mayor tejido muscular, conlleva a mejor salud. De hecho, existe una situación llamada «músculo disfuncional por infiltración de grasa» y puede ser malinterpretada si no se tiene la pericia en el diagnóstico.

Así pues, se puede concluir que el factor IMC es una herramienta importante para estudios poblacionales, pero no es muy específica y sensible para ser utilizada en la valoración única e individual de la obesidad y trastornos asociados al sobrepeso. 

3. ¿QUÉ HAY DESPUÉS DE LA RE-GANANCIA? DE PESO EN LA CIRUGÍA BARIÁTRICA?

Algunos textos científicos, apuntan a que la cirugía bariátrica es la herramienta más poderosa que existe actualmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Sin embargo, los mismos cirujanos bariátricos reconocen el fracaso de la cirugía para mantener el peso saludable en pacientes que se la practican. Este fracaso está entre en un 12% al 25%, debido a la re-ganancia del peso perdido, e incluso el índice de fracaso es mayor en algunos casos de los intervenidos quirúrgicamente. 

El hipotálamo regula el consumo de alimentos y el gasto energético por medio de hormonas contrareguladoras anorexigénicas y orexigénicas; entre ellas, la leptina.

El punto homeostático del peso, llamado comúnmente “set point”, es uno de los grandes retos para el tratamiento de la obesidad. Su posible variación y disregulación, hace que a algunas personas se les haga más difícil perder peso, a pesar de llevar una alimentación hipocalórica. Es el mismo cambio de peso el que hace que el cuerpo defienda el nuevo ‘’set point’’ adquirido mediante el desarrollo de la obesidad, a pesar de la pérdida inicial de algunos kilos de peso a través del tratamiento dietético.

Si, por ejemplo, el cuerpo inicialmente estaba diseñado para un metabolismo energético de 1.800 «calorías» (no estamos muy seguros de que existan las calorías desde el punto de vista bioquímico) al día para su homeostasis biológica, y por su obesidad aumenta el consumo de «calorías» a 2.500 al día por varios años, ese nuevo set point será defendido por el mismo metabolismo a pesar de que no sea óptimo para la salud del individuo. Este nuevo set point, alcanzado por el nuevo peso corporal, hará que el paciente llegue rápidamente a una meseta, o “plateau’’ en la pérdida de peso, pero será secundario en la necesidad imperante de guardar nuevamente energía a pesar del exceso actual por causa del reset metabólico.

Algunas hormonas orexigénicas, como el neuropéptido Y, y el AgRp, buscan defender el nuevo set point. Lo hacen causando resistencia a la leptina, provocando menor saciedad y mayor hambre pseudo-fisiológica en el individuo, y desencadenando incluso la disminución del metabolismo y trastornos de la conducta alimentaria. R

Algunos fármacos para el manejo de la obesidad han demostrado escaso efecto en la pérdida de peso, como es el caso del Orlistat. Con un promedio de pérdida de peso de 2.39 kg a 6 kg al cabo de usarlo por menos de 2 año de duración. R R

Por su parte, el medicamento Liraglutide o “SAXENDA” estimula el cerebro para que la persona consuma menos alimentos. Su eficacia se ha visto en la pérdida de peso de un poco más del 5% en aproximadamente el 50% de los casos estudiados, R, R, R

Al final,  el problema del peso se da por múltiples factores, entre ellos la mala alimentación y la poca actividad física, siendo la cirugía bariátrica la mejor opción para su tratamiento y los medicamentos anti-obesogénicos como terapia preventiva contra la re-ganancia de peso. 

4. OBESIDAD PEDIÁTRICA, UN PROBLEMA CRECIENTE

Antiguamente había más muertes por desnutrición, pero ahora hay más muertes por obesidad. De hecho, hay un incremento en la obesidad en niños y niñas de 8 y 6 veces, respectivamente. Hemos disminuido la prevalencia de la desnutrición pasando de 8.6% a 3.5% y aumentado la prevalencia de la obesidad pasando de un 4.9% a un 6.3%, según datos del año 2015.

Hay 3 momentos en la vida de la madre y del niño que son vitales para el desarrollo de la obesidad, con referencia al peso:

Para la madre:

Peso en el momento previo al embarazo  
Peso en el momento que dura el embarazo 
Peso en el momento después del embarazo (post-parto)

Para el niño(a) son:

Peso en los primeros 3 años de vida
Peso entre los 6 a 8 años de edad 
Peso en la adolescencia

Se ha reportado que el 90% de los niños y niñas que tienen un exceso de peso en los primeros 3 años de vida y que se mantienen así hasta la adolescencia, serán obesos y tendrán problemas relacionados a dicho desorden metabólico como la diabetes tipo 2.  Entre los 2 a 6 años de edad, hay unos cambios epigenéticos vitales para el desarrollo de la obesidad y de la diabetes tipo 2.

“Una generaciones de niños sanos resultará gracias a la educación de los adultos”[frase tomada del ponente]

5. CIRUGÍA BARIÁTRICA: LA REALIDAD DESPUÉS DE LA INDICACIÓN 

A pesar de que no había tanto conocimiento de la fisiopatología multifactorial de la obesidad, antiguamente algunos hombres y sucesos históricos ya nos indicaban algo del problema del obeso.

Algunas afirmaciones de la antigüedad:

• Galeno, médico griego, describía la obesidad como Polisarkos (Poli = varios, sarkos = compartimento). Es decir, el aumento de varios compartimentos.

• Hipócrates se refería a la obesidad como “sangre en exceso”

• Hasdai Ibn Shaprut, le suturó la boca al rey Sancho I para que bajara de peso

Anteriormente, el cirujano bariátrico era el primero en responder y ser responsable del tratamiento del paciente obeso. Hoy día, el cirujano bariátrico debe ser el último profesional del equipo interdisciplinario que toma participación en la asistencia de un paciente obeso con su posterior intervención quirúrgica.

Los diferentes efectos secundarios, como la re-ganancia de peso y el fracaso terapéutico quirúrgico, deberían ser suficientes para que se requiera la conformación de un equipo interdisciplinario, con profesionales aptos y doctos en la materia.

Este equipo debería ser el responsable de evitar las complicaciones producidas en el tratamiento superficial de un problema de profundidad psicológico-espiritual.

Tipos de cirugía bariátrica
Tipos de cirugía bariátrica

Mi Análisis del Contenido del Curso

A pesar de que fueron 8 disertaciones en total, los anteriores 5 apartados son el resumen de ideas que logré capturar durante el “curso”. 

Como ya dije, algunos de estos puntos los decidí resaltar, debido a que no cuentan, en su totalidad, con un respaldo científico, de hecho, algunos de ellos carecen de una veracidad basada en la evidencia. 

A continuación haré algunas reflexiones desde un punto de vista médico, basadas en la evidencia científica actual y en el entendimiento biológico del ser humano.

1. EL PESO DE LA PRE-DIABETES COMO FACTOR DE RIESGO CARDIOVASCULAR

Como se explicó anteriormente, se debe reevaluar la conducta actual  para el diagnóstico de la diabetes tipo 2 y de la pre-diabetes. Debido a que podemos inducir que existe un momento metabólico alterado previo al desarrollo de la diabetes tipo 2.

Un diagnóstico más temprano garantizaría que el profesional actuará de forma proactiva, evitando así la instauración de dicha enfermedad.

Muchos profesionales pueden hacerse la siguiente pregunta a partir de lo expuesto: ¿Acaso puede la pre-diabetes existir incluso antes de la aparición de los rangos diagnósticos descritos? La respuesta es que sí.

Si nos basamos en el fundamento principal para el desarrollo de la diabetes tipo 2, veremos que esta se da lenta y paulatinamente, iniciando con la resistencia patológica a la insulina en los tejidos periféricos dependientes de ella, y la posterior alteración de la glucemia. Por lo tanto, previo a la aparición clínica de la misma, hay un momento clave en que se puede intervenir.

Fue precisamente por esto que, durante esta charla, procedí a hablar en público cuando se me dió la palabra por el ponente, donde mencioné que el hecho de que la medición de la insulina en la sangre no esté en las guías clínicas actuales, no significa que no pueda usarse como una herramienta útil para el diagnóstico y la subsecuente prevención de la prediabetes, evitando así la posterior diabetes tipo 2.

A esto, el ponente de la charla respondió:

“no hay consenso mundial y nosotros los endocrinólogos no ordenamos todavía la insulina como paraclínico mandatorio”

Me gustaría mucho de verdad, que el respetado ponente revise algunos artículos de importancia clínica acerca de la medición de la insulina en la sangre como marcador de la inflamación  y como indicador del factor de riesgo para el desarrollo de la diabetes tipo 2.

Una revisión de Felipe Pollak y sus colaboradores del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile R, condujo a la aceptación de que la insulinemia post-carga oral de la glucosa como método es un indicador para el diagnóstico de la resistencia a la insulina.

En esta misma revisión de Pollak, et al. (R),  define como resistencia a la insulina (RI) a la disminución de la acción biológica de esta hormona en el organismo. R

Este defecto produce alteraciones en sus acciones metabólicas (homeostasis de la glucosa, metabolismo lipídico y protéico), y en las no metabólicas (exacerbación de efectos mitogénicos). En la ausencia de una falla de la célula beta, el páncreas compensa esta situación aumentando la secreción de insulina generando así un estado de hiperinsulinemia.

La RI patológica está asociada a múltiples enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemia mixta, hiperuricemia, esteatosis hepática (hígado graso no alcohólico), síndrome de ovario androgénico y síndrome metabólico. R, R

Los métodos disponibles para la evaluación de la RI, es el ‘’clamp euglucémico-hiperinsulinémico’’, el cual se considera como el gold estándar. R 

Sin embargo, por su dificultad para ser utilizado comúnmente, se ha definido la “prueba de tolerancia oral a la glucosa con insulinemias (PTGO)” como una alternativa clínica de buena calidad. Consiste en medir las insulinemias y glucemias en ayuno, y a los 30, 60, 90 y 120 minutos posterior a la ingesta de una carga oral de 75 gramos de glucosa. El resultado en ayunas nos permiten calcular el índice HOMA-IR (Homeostatic Model Assesment), los valores post-carga y el índice de sensibilidad a la insulina (ISI-composite), respectivamente. R, R

Ambos han demostrado correlación significativa con el método ‘’clamp euglicémico-hiperinsulínico’’. El ISI-composite ha mostrado mayor correlación que el HOMA-IR por considerar que el promedio de insulinemias y glucemias obtenidos de la PTGO representa una mejor estimación de la RI corporal total, mientras que el HOM-IR representa principalmente la RI hepática. R

Los valores del diagnóstico de la RI tomados como referencia son los siguientes: valores mayores de 100 y 60 Mu/ml a los 60,  y 120 mns, respectivamente. El primer punto de corte (100 Mu/ML) se ha establecido arbitrariamente. El segundo punto de corte se propuso basado en el estudio prospectivo de París, el cual asoció insulinemias mayores a 445 pmol/l (equivalente a 60 Mu/ml), con un aumento de 1.6 veces del riesgo cardiovascular independiente de las glucemias. R

En el estudio de Pollack, se llegó a la conclusión de que, basándose en el índice ISI-Composite, el 25% de los sujetos de su muestra y aquellos que tienen sensibilidad a la insulina normal, serían diagnosticados con RI. Esto recalca la importancia de revisar el uso de dichos valores. R

En la población estudiada proponen utilizar como punto de corte para estimar la RI los valores de 130 y 80 Mu/ml, correspondientes a una aproximación de los 127 y 81 Mu/ml, para insulinemias a los 60 y 120 mns de una PTGO en individuos normoglucémicos (de acuerdo a los estudios).

Actualmente, los estudios muestran una posible correlación entre la RI patológica y el desarrollo de enfermedades, como la diabetes tipo 2 y las de tipo cardiometabólicas, también referidas en el estudio de Zavanori y colaboradores. R

En conclusión, el gran aumento de diagnósticos de prediabetes, gracias a estas mediciones descritas, nos deberían invitar a la reconsideración de si es adecuado basarnos solamente en los indicadores clásicos para empezar a considerar intervenciones terapéuticas para el paciente; o si también podemos utilizar herramientas accesibles y asequibles, como es el caso de las insulinemias. Así, podríamos actuar más tempranamente en dichos pacientes, evitando el deterioro de las células beta del páncreas y su posterior complicación.

2. HERRAMIENTAS DIAGNÓSTICAS EN OBESIDAD: MÁS ALLÁ DEL ÍNDICE DE MASA CORPORAL

Claramente, durante el curso se abordó la importancia de la medición de la composición corporal como un todo, y que evitara no solo basarse en el IMC para el diagnóstico de la obesidad. Esto es muy positivo.

Sin embargo, aunque la ecuación CUN-BAE enfatizada como ayuda en el diagnóstico del paciente obeso, ya que nos permite calcular matemáticamente la grasa corporal, no todos los profesionales de la salud tienen el conocimiento suficiente para arrojar resultados confiables. 

De hecho, algunos estudios han demostrado que el perímetro de cintura constituye un parámetro de medida imprescindible en la valoración del paciente obeso, independientemente del IMC. Puesto que se ha demostrado una relación entre obesidad abdominal y riesgo cardiometabólico. R

La simple medición del perímetro abdominal permite una valoración indirecta del tejido adiposo visceral (VAT, por sus siglas en inglés), lo que permite la asociación del riesgo con la resistencia a la insulina patológica, y con el desarrollo de la diabetes tipo 2, de la dislipidemia mixta, de la hipertensión arterial y del mayor riesgo cardiovascular. R

El punto de corte del perímetro abdominal, para el diagnóstico de la obesidad abdominal, depende de la región estudiada. Para los europeos su punto de corte es >94 cm en hombres y >80 cms en mujeres; para los asiáticos el punto de corte es >90 cms en hombre y >80 cms en mujeres; para los Colombianos, el punto de corte es >94 cms en hombres y >90 cms en mujeres, sin hacer caso omiso de los >88 cms, ya que desde ahí tienen un riesgo cardiometabólico importante; y para el resto del mundo , según el estudio ATPIII , el punto de corte es >102 cms en hombres y >88 cms en mujeres, correlacionado con un IMC >30 KG/m2. R

Así pues, quiero exponer que el no contar con medios tecnológicos para la medición de la composición corporal, tales como la impedanciometría y el DEXA, no debería ser un impedimento utilizando otras mediciones de tamizaje en la población intervenida, para poder determinar el riesgo cardiometabólico.

Cabe aclarar que la medición aislada del perímetro abdominal no es suficiente, sin ser despreciable. Son la sumatoria de la medición del perímetro abdominal, la toma de exámenes metabólicos (entre ellos la insulinemias), la medición del IMC y los hallazgos al examen físico de RI, lo que nos permitirán aumentar la sensibilidad del diagnóstico del síndrome metabólico o de la prediabetes.

3. ¿QUÉ HAY DESPUÉS DE LA REGANANCIA DE PESO EN LA CIRUGÍA BARIÁTRICA?

El ponente que expuso acerca de la reganancia de peso en pacientes con cirugía bariátrica, fue enfático en afirmar que la obesidad es una enfermedad crónica incurable, refiriéndose al famoso “set point”.

Parece que desconoce que el set point regulado epigenéticamente, puede ser manipulado positivamente, para que dicho punto de balance varíe a pesar de los cambios en la composición corporal y su distribución de grasa.

Esta manipulación positiva puede darse por los cuerpos cetónicos que se forman a partir de ayunos y la alimentación muy baja en carbohidratos, comúnmente llamada dieta cetogénica o “keto diet’’. Cabe además incluir que los beneficios de estos cuerpos cetónicos en los individuos van más allá de su efecto en el set-point, sino también tienen influencias epigéneticas de importancia descritas en estudios. R

Sabiendo esto, procedí a pedir la palabra para preguntar lo siguiente:

“Si el problema fundamental de la obesidad radica en los malos hábitos de vida, entre ellos la mala alimentación, la cual altera el “set-point”, ¿por qué no más bien no nos enfocamos en los cuerpos cetónicos formados naturalmente por el cuerpo humano?

Éstos incluso han demostrado tener capacidad epigenética, por lo que no nos debería sorprender que influyan favorablemente en la regulación del «set point». Entonces en lugar de optar por la tan común recomendación de cirugías y medicamentos anti-obesogénicos, que sólo aumentan el estrés en los pacientes, ¿por qué no enfocarnos en la modulación de la obesidad mediada por los cuerpos cetónicos?’’

A esto, el ponente procedió a responderme: “no hay suficiente evidencia de los beneficios de la alimentación cetogénica, ya que un día salen estudios que la avalan, y al otro día salen estudios que la rebaten”.

Incluyó, “por ejemplo, este año salieron dos estudios acerca del desayuno completamente contradictorios. Uno diciendo que era mejor no desayunar,  y otro afirmando que no desayunar se relacionaba con riesgo cardiovascular’’.

La anterior respuesta, para los que conocemos un poco más a profundidad los beneficios de la cetosis fisiológica, nos lleva a pensar que le hace falta conocer al respecto.

La alimentación baja en carbohidratos ha sido utilizada desde tiempos muy antiguos, incluso por el Dr. Elliot Joslin, padre de la diabetes tipo 2. En sus primeros tratamientos, el Dr. Joslin, utilizó alimentaciones bajas en carbohidratos en sus terapias, incluso sin entender muy bien el proceso bioquímico, fisiológico, metabólico y epigenético que producen los cuerpos cetónicos en la salud del ser humano. R 

Además, existen más de 71 estudios, incluyendo meta-análisis, que respaldan la efectividad y superioridad de la alimentación baja o muy baja en carbohidratos en la pérdida de peso,  y en la mejoría de los parámetros metabólicos en pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad, comparándola con aquella que utiliza alimentaciones bajas en grasa y altas en carbohidratos. R

A esto se suma que cada día más estudios con resultados muy positivos en diferentes campos de la salud surjan, y la alimentación baja o muy baja en carbohidratos mande la parada, como por ejemplo, en el manejo coadyuvante de algunos tipos de cáncer como el glioblastoma multiforme R, R

Sin olvidarnos del punto principal, la alimentación muy baja en carbohidratos, que da como resultado un mayor grado de cetosis fisiológica, ha demostrado su papel epigenético en el metabolismo energético, neuronal, hepático (biogénesis mitocondrial), y en el metabolismo de la célula cancerígena, entre otros R

Puede atribuirse que el reconocimiento recibido por parte de la ADA y de la AACE como terapia nutricional más óptima para los pacientes con diabetes tipo 2, ha sido por los más de 100 años de estudio científico y excelentes resultados R, R

Ahora más que antes podemos concluir con confianza que la alimentación baja o muy baja en carbohidratos ha sido, es y seguirá siendo el mejor camino para la prevención y reversión de patologías metabólicas, adoptándola como el VERDADERO estilo de vida saludable.

4.CIRUGÍA BARIÁTRICA: LA REALIDAD DESPUÉS DE LA INDICACIÓN

Durante el curso, la afirmación hecha por el ponente en la que aseguró que la obesidad era una enfermedad incurable y la cirugía bariátrica es el mejor tratamiento para los pacientes obesos, se vió también rebatida con la nueva exposición de otro ponente.

Es poco lógico creer que un problema mental, como incluso fue delineada y resaltada por la exposición de la psicóloga del curso, se arregle con una solución corporal y de carácter efímero temporal.

Intentar sanar un trastorno emocional con un trastorno anatómico-corporal adquirido, es similar a intentar apagar un incendio con más gasolina. Se han reportado suicidios de pacientes post cirugía bariátrica dentro de los 3 primeros años después de la misma. R

La cirugía bariátrica depende, en gran medida, de su operador, y por lo tanto sus resultados también, aumentando la ineficacia de esta técnica por depender de una habilidad humana. Se conocen evaluaciones cualitativas, entre ellos mismos, que van desde una escala de calificación de 2.9 hasta 4.4

Entre los problemas intra y postoperatorios encontrados, se encuentran: infección del sitio operatorio (ISO), dehiscencia de la herida, absceso abdominal, estenosis anastomótica, sangrado, neumonía nosocomial, insuficiencia respiratoria, insuficiencia renal, tromboembolismo venoso, infarto del miocardio, paro cardiaco, muerte, entre otros. R

Sabemos que toda práctica médica y quirúrgica para la corrección y mejoramiento de una patología establecida, tiene su riesgo de complicación. Por tanto, es claro que el mejor tratamiento siempre será la prevención misma de la enfermedad.

De hecho, la alimentación baja o muy baja en carbohidratos, “low carb”, “keto diet”, mejora patrones de salud mental, entre ellos los relacionados con la depresión (R), permitiendo sumar beneficios al tratamiento conjunto e interdisciplinario del paciente obeso.

Yo me atrevo a comparar la cirugía bariátrica con el tratamiento realizado por Hasdai Ibn Shsrprut, quien le suturó la boca al rey Sancho I para poder bajar de peso. La primera difiere de la segunda en la intención de tratar el problema en el estómago para hacer de este procedimiento más fácilmente aceptable.

Con el debido respeto al ponente a quien insinuó que la cirugía bariátrica es la mejor terapia para pacientes obesos y diabéticos tipo 2, implicando un afán por abordar el problema de la misma manera que se hizo cientos de años atrás, sólo que con diferente calidad, color y costo económico de la sutura.

Finalizo agregando que, siempre serán de gran importancia para el crecimiento profesional de la comunidad las reflexiones y las críticas constructivas hechas con respeto en cualquier disertación. A continuación, dejo un llamado a la reflexión en varios aspectos.

Conclusiones personales: 

1. Sobre el uso de la terapia en el tratamiento de la obesidad,  al no tener en cuenta su etiología

Sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, fundada básicamente por malos hábitos de vida, y tomando consciencia de que la nutrición es uno de los más importantes.

El no haber profundizado en temas psico-espirituales y nutricionales bajos en carbohidratos deja ver superficialidad en el acercamiento terapéutico del manejo integral de la obesidad.

Se debe recordar que las guías actuales de la ADA y de la AACE dan como tratamiento para los pacientes obesos y con diabetes tipo 2 el consumo bajo o muy bajo en carbohidratos.

Ya hemos visto los múltiples estudios que avalan la alimentación baja o muy baja en carbohidratos como la mejor opción nutricional para el mejoramiento de la composición corporal y la reducción de las causas responsables de la inflamación metabólica, en comparación con las demás dietas conocidas.

2.Sobre la interpretación de la teoría de las calorías – CICO “Calories In – Calories Out”. 

Los ponentes parecieron enfocarse demasiado en esta teoría, desconociendo el modelo Carbohydrate Insulin Model (CIM), y también descontando el papel de la microbiota intestinal y las ciencias ómicas.

Estas últimas no fueron mencionadas en absoluto, olvidando así por completo el papel de la calidad de los alimentos y su efecto insulínico en el desarrollo de las enfermedades cardiometabólicas, como la obesidad y la diabetes tipo 2.

3.Sobre el enfoque simplista del uso de los medicamentos anti-obesogénicos y la cirugía bariátrica

Parece contradictorio querer atacar este “eco milagroso”, aún sabiendo la poca efectividad en la pérdida y mantenimiento del peso, y sus importantes efectos secundarios de dichos procedimientos y terapias.

La alimentación baja en carbohidratos semeja y supera por mucho los efectos hormonales buscados por los medicamentos anti-obesogénicos, como el Liraglutide, cuya acción es de carácter saciante. 

La misma alimentación baja en carbohidratos ayuda a que se produzca saciedad de forma natural, y contribuye a la salud mental en general, siendo reconocida por sus propiedades anti-depresivas.

El enseñar y el reeducar al ser humano para que regrese a lo NATURAL, ayudará a ir contrarrestando el gran estrés que produce la mentalidad drogo-dependiente en la que desembocan muchos usuarios de estas terapias, sobreviviendo mas no viviendo.

Agradecimientos finales 

Agradecemos a los organizadores de FUNCOBES y sus ponentes, en especial, al coordinador, el Dr Hernán Yupanqui, por permitirnos el ingreso gratuito a dicho evento.

Sé lo dispendioso de cualquier trabajo logístico en especial coordinando  eventos de salud, y además con carácter de no caer en el fervor Hipocrático, es decir, evitando los conflictos de interés.

Felicitamos al equipo interdisciplinario de la Clínica las Américas que asistieron al evento y dedicados al estudio del manejo integral del paciente obeso. Especiales felicitaciones a la psicóloga clínica , Alicia Uribe, por su intento de unir la mente con el cuerpo humano, simbiosis imposible de desligar y difícil concepto de entender para los que no trabajan en la materia.

Mucho más cuando estamos expuestos a ser arrastrados como “zombies incultos” por una sociedad de consumo y sin poder de raciocinio. Estamos dejando de manifestar lo que somos, humanos con capacidad de crítica.

‘’El problema no es el hábito sino el fundamento del mismo’’

–Mauricio Arango O, MD

Investigador nutrimédico LCHF – LATAM

Sé que fue una lectura densa… Expectante por leer sus comentarios,

Doc Mauricio.

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¿Es verdad que la tiroides se afecta con la dieta keto?

septiembre 4, 2019 Por Paula Rincón

Mucho se ha dicho respecto a las contraindicaciones de las dietas bajas en carbohidratos y la muy baja en carbohidratos, comúnmente llamada cetogénica.

En este campo, todos parecen tener una opinión y muchos sustentan sus argumentos en su “experiencia clínica”, la cual, sigue aportando al gran conglomerado de opiniones de un sólo observador. ¿Los sesgos? Múltiples.

Esta es la parte 1 de la serie en “Las contradicciones de las contraindicaciones de la dieta original del ser humano, comúnmente llamada Dieta Cetogénica” y empezamos hablando de la tiroides…

A ver qué tanto tiene de verdad el mito de que la dieta baja o muy baja en carbos produce hipotiroidismo patológico.

Para este escrito me apoyo de una entrada en el blog de Virta Health, llamado “Tu Tiroides Necesita Carbohidratos?, escrito en 2017 por el Dr. Steve Phinney, director médico de dicho centro. He agregado mis propias referencias, no mencionadas en dicho blog con el símbolo R y su pertinente enlace para acceder a la fuente. Empecemos.

“Métele carbos para no afectar la tiroides”, dicen.

Varios factores pueden contribuir a cambios en la respuesta tiroidea, entre ellos la restricción energética (comer menos calorías de las que se gastan).

Sin embargo, incluso cuando no hay restricción energética, una alimentación muy baja en carbohidratos se asocia con niveles muy reducidos de hormona tiroidea en la sangre. Aún no es claro si es A) la baja ingesta de carbohidratos o B) la presencia de cuerpos cetónicos lo que reduce las concentraciones circulantes de la hormona tiroidea, incluso cuando la energía ingerida es abundante y el peso corporal es estable.

En su afán por llegar a conclusiones para desaconsejar la dieta cetogénica (vaya uno a saber con qué intenciones), muchos apoyan que la reducción en la hormona tiroidea activa (llamada T3 libre) sea tomada como evidencia para demostrar que la restricción de carbohidratos afecta la función tiroidea.

Entre las más comunes opiniones está que la restricción de carbohidratos nunca deba mantenerse por debajo de los 100 gramos por día para evitar este efecto.

Otros abogan porque los practicantes de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas saludables, LCHF, por sus siglas en inglés, hagan “descansos” de la restricción de carbohidratos, llamados comúnmente ‘carb-ups’ con el fin de aumentar la función tiroidea a «normal». R

¿Por qué disminuye la función tiroidea?

Una explicación alternativa ofrecida por el Dr. Stephen Phinney, MD, PhD para estos cambios en las hormonas tiroideas cuando uno tiene un peso estable en una dieta LCHF es que el cuerpo se vuelve más sensible a estas hormonas.

Esta sensibilidad, según el Dr. Phinney puede atribuirse a los efectos favorables a nivel de estructura y función de las células, cuando se está en cetosis. R

Como resultado, en estas condiciones, se puede funcionar normalmente, aún con niveles reducidos de T3 libre.

Dicho de otra manera, una dieta muy baja en carbohidratos parece mejorar la sensibilidad de la hormona tiroidea (es decir, se necesita menos hormona para producir el mismo efecto) lo que, al final, supone una menor demanda para la producción de hormona tiroidea (T4) en la glándula tiroides y su posterior conversión a T3 activa en el hígado.

¿Es esta hipótesis de mejora de la sensibilidad de la hormona tiroidea en una dieta cetogénica realmente plausible?

Teniendo en cuenta que se ha demostrado repetidamente que una dieta muy baja en carbohidratos natural y nutritiva mejora la sensibilidad a la insulina en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2, no es descabellado proponer que la sensibilidad de otras hormonas también aumente.  R R R

También hay pruebas sólidas de que la sensibilidad del cerebro a la leptina, hormona de la saciedad, también mejora en individuos en la alimentación muy baja en carbohidratos con niveles más altos de cuerpos cetónicos. R R

Por lo tanto, asegura el Dr. Phinney, que una mejor respuesta de la hormona tiroidea, durante una dieta LCHF, sería bastante consistente con estas otras mejoras documentadas en la sensibilidad hormonal.

¿Disminución de la T3 a causa de la reducción de carbohidratos o el aumento de grasa en la dieta?

El endocrinólogo detrás el popular blog “Hormones Demystified”, Dr. HD, por su parte tiene una interesante hipótesis al respecto.

En sus palabras: R

¿Podría ser que consumir un predominio de grasas en la dieta es simplemente más eficiente metabólicamente que consumir predominantemente carbohidratos y proteínas? Después de todo, 1 gramo de grasa tiene el doble de energía potencial (9 kcal) de 1 gramo de carbohidratos o 1 gramo de proteína (4 kcal).

En este sentido, es probable que necesitemos un menor insumo de energía -es decir, menores niveles de T3, para liberar energía de la grasa, en comparación con el mismo proceso, pero a partir de los carbohidratos y proteínas.

Aunque reconoce que su argumento se fundamenta meramente en opinión propia, Dr. HD procede además a especular que, comparado con el metabolismo de las grasas, la T3 podría ser un regulador más importante del metabolismo de carbohidratos y proteínas. En cambio, la descomposición de las grasas puede involucrar el reclutamiento de otros procesos metabólicos, y en menor medida, la T3.

Refiriéndose particularmente a un estudio en el que se muestra una caída sustancial (pero no estadísticamente significativa) en T3 en sujetos con una dieta de 1500 calorías compuesta de 50% de grasa y 50% de carbohidratos, Dr. HD sostiene su argumento.

Debido a que una dieta de 1500 calorías, compuesta de 50% carbohidratos es, probablemente aún alta en carbohidratos, Dr. DH sostiene que, al no ser cetogénica, la reducción de T3 no puede haberse debido a la sensibilidad aumentada a la T3, como Dr. Phinney teoriza. En cambio, el otro 50% de grasa de la dieta puede ser lo que explique la reducción de T3.

El estudio es viejo (de 1980) y yo no logré acceder a más que el abstract, como para poder ver la metodología completa y, al menos, concluir algo a partir de los sujetos y su dieta previa al experimento.

Aún así, no me parece que los resultados -al menos los escritos en el abstract contradigan la hipótesis de Dr. Phinney. Quizá más bien, nos dicen algo sobre ingestas relativas de carbohidratos…

Puede que, la simple reducción relativa del consumo de carbohidratos (sin que necesariamente se limiten a los conocidos límites cetogénicos) haga el trabajo ameno de incrementar la sensibilidad a la T3.

Para esto, y basados sólo en este estudio, habría que ver la composición de la dieta de los sujetos antes del experimento. Dudo que ese detalle hubiera sido incluido.

Recibo también con agrado la hipótesis de Dr. HD, por la plausibilidad de la misma…

Aún así, necesitamos muchos más estudios para transformar estas “opiniones de conocedores del tema” en argumentos más sólidos.

Nos acostumbramos a comparar peras con manzanas…

Ya como vimos, Dr. Phinney, nos ayudó a esclarecer una potencial causa de la baja en T3 que procede a la restricción de carbohidratos en la dieta.

Pero ¿será posible que, nosotros, quienes ya normalizamos muchos parámetros de salud como consecuencia de nuestro caso omiso a las directrices oficiales de salud (las mismas que nos han dicho que debemos consumir más cereales y evitar las grasas), nos estemos comparando -injustamente- con una población enferma?

Dr. Phinney lo pone elegantemente, “no existe publicación alguna de estudios prospectivos de ensayos humanos, bien diseñados, que demuestren que la función tiroidea alterada (es decir, el hipotiroidismo) ocurre en una dieta cetogénica”.

Y es que los estudios para determinar los rangos de normalidad del patrón tiroideo se han realizado en pacientes que metabólicamente difieren de aquellos que llevan un estilo de vida muy bajo en carbohidratos.

Empezando por ahí, ya vamos viendo qué tan injusto es compararnos con individuos que comen cualquier cosa y cuyos hábitos no han sido claramente controlados.

Esto explica porqué es común encontrar en Internet recomendaciones para superar el consumo diario de 100 gramos de carbohidratos con el fin de “mantener la función normal de la tiroides».

Pero, ¿nos han dejado lo suficientemente claro qué es normalidad en un contexto bajo en carbos? ¿Saben quienes desaconsejan la restricción de carbos exactamente para quiénes aplican estas recomendaciones?

Claramente, 100 gramos por día de carbohidratos de bajo índice glucémico disminuirían el grado de cetosis nutricional en la mayoría adultos… Dr. Phinney cree que este simple hecho definitivamente aumentaría los niveles de hormona tiroidea en la sangre.

Si la dieta original no exige altos niveles de T3, ¿pueden los rangos “normales” estar incorrectos?

Ya hemos discutido cómo la dieta baja en carbohidratos es la dieta más adecuada para nosotros, como humanos.

Partiendo de este principio, y si las condiciones Low Carb son las condiciones más acordes con nuestra biología, ¿será posible que los niveles de T3 que vemos en personas que no restringen carbohidratos (dieta estándar americana), y que considera normales la medicina actual sean en realidad, anormales?

Puesto de otro modo, ¿estaremos erróneamente etiquetando como “normal” lo que en realidad es un estado relativamente hipertiroideo (en comparación con los niveles de la hormona en cetosis nutricional), impulsado por un exceso de carbohidratos en la dieta?

En lo siguiente, coincidimos con Dr. Phinney:

¿Qué tal si los niveles más bajos de T3 asociados con una dieta cetogénica, bien formulada, [más bien] son indicativos de una sensibilidad óptima a T3 y, por tanto, la verdadera norma fisiológica para los humanos?

Sobre los famosos “carb ups”

Con respecto a esta propuesta que parece fascinarle a los ‘influencers’ y health coaches de Internet, que consiste en aumentar el consumo de carbos cíclicamente (una vez a la semana, una vez al mes, etc), Dr. Phinney responde que todo lo que se logra es poner al cuerpo en “una montaña rusa metabólica que no deja de tener consecuencias”.

Es precisamente el trabajo del Dr. Phinney y su colega, el Dr. Jeff Volek, lo que ha dilucidado detalles del periódo por el cual tiene que atravesar el cuerpo a medida que alcanza la ceto-adaptación, término que acuñaron ellos para describir la completa adaptación al estado de cetosis nutricional.

Es sabido que se requiere unas cuantas semanas, dependiendo del individuo para alcanzar este estado.

Se presume además que, durante estas semanas antes de la cetoadaptación, el consumo de carbohidratos por encima de 100 gramos (o más exactamente, por encima de la tolerancia de carbohidratos de la persona), podría totalmente revertir este proceso.

“¿Qué sentido hay en tener que persuadir constantemente al cuerpo para que se ceto-adapte y luego ponerlo a lidiar con la depleción de las altas cantidades de carbohidratos [consumidos en los famosos carb-ups]? Sabiendo que los niveles de beta-hidroxibutirato [cetona] en sangre, característicos de una cetosis nutricional, reducen el estrés oxidativo y la inflamación, ¿por qué querríamos interrumpir este efecto benéfico, aún si fuera por parte del tiempo?”

Procede a concluir que:

“si las dietas que son restringidas en carbohidratos [realmente] tuvieran un efecto negativo en la función tiroidea, se predeciría que un número desproporcionado de personas desarrollaría casos clínicamente obvios de insuficiencia tiroidea (hipotiroidismo) mientras siguen una dieta cetogénica.”

Y que si de verdad hubiese un porcentaje de personas “particularmente vulnerables” que responden a una dieta baja en carbohidratos, desarrollando hipotiroidismo, estos casos estarían reportados en la literatura.

Eligiendo los estudios aleatorizados grandes, que duraron tres meses o más, realizados en la última década, y que utilizan dietas con bajo consumo de carbohidratos o cetogénicas, nota que ninguno de los estudios reportó casos de hipotiroidismo.

Tabla de estudios aleatorizados, con referencia (primera columna) número de sujetos implicados en estudio (segunda columna), duración (tercera columna) y número de casos de hipotiroidismo (última columna)

Una nota de advertencia:

A pesar del rigor con el que se pudieron haber conducido estos estudios, se debe reconocer que 350 personas no son una muestra significativa, representante de los miles de personas que han iniciado una dieta baja en carbohidratos.

También, puede que a pesar de haber tenido síntomas, estos no se hayan reportado por los sujetos, probablemente dada la levedad de los mismos (¿quizá un inicio de hipotiroidismo?).

Es probable que los síntomas de un hipotiroidismo en desarrollo se manifiesten una vez la persona se adentra en la dieta.

También, es probable que los síntomas leves del inicio de un hipotiroidismo en una persona con una dieta estándar americana se exacerben o se hagan más evidentes en el tiempo que coincide con la tercera semana de iniciada la restricción de carbohidratos (dieta Keto), por ejemplo.

Esto haría que aumentaran los números de casos reportados de diagnóstico de hipotiroidismo en dieta keto, lo cual establecería una relación de asociación, más no de causalidad.

Aunque no hayamos descartado la posibilidad que la dieta keto induzca un hipotiroidismo (ver arriba la necesidad de redefinir ‘hipotiroidismo’ en un contexto cetogénico, por Dr. Phinney), podemos concluir tres cosas:

1- Ante la ausencia de evidencia, NO PODEMOS AFIRMAR QUE KETO CAUSA HIPOTIROIDISMO.

2- Adjudicar hipotiroidismo patológico (R) -una vez se llegue a este diagnóstico posterior al inicio de una dieta Keto- a la dieta Keto puede ser apresurado.

3- Simplemente no sabemos lo suficiente aún.

Conclusión

En una hora donde todos parecen ser “expertos en hormonas” (término del que ni siquiera se apropia uno de los endocrinólogos más brillantes que conozco, el Dr. Pedro Nel Rueda), es entendible que valores hormonales por debajo del ‘rango normal’ enciendan las señales de alerta (sobre todo cuando se adopta un estilo de vida muy bajo en carbohidratos).

Creemos que, y presumiblemente de acuerdo con el Dr. Phinney y Dr. HD, que el rango de referencia normal para T3 nunca fue diseñado para aplicarse a personas en un estilo de vida bajo en carbohidratos (es decir, comiendo acorde con nuestra biología).

¿Es insensato? Sí, debido a que por años y en contra de la lógica científica, nos enseñaron a sobreconsumir carbohidratos a la par que se determinaban los rangos “normales” de los parámetros de salud.

Así, niveles más bajos de T3, el contexto de una TSH normal, T4 normal y la ausencia de signos y síntomas de hipotiroidismo, observados en quienes practicamos ayunos y una dieta baja en carbohidratos son probablemente normales.

Indiscutiblemente, debemos pedir a gritos que se realicen estudios prospectivos grandes que ayuden a esclarecer este tema.

Sin embargo, tenemos argumentos para creer que desaconsejar la restricción de carbohidratos por debajo de 100 gramos para evitar ‘afectar la tiroides’ es una recomendación que sólo se basa en suposiciones erróneas. En palabras de Dr. Phinney, puede ser ignorada.

Ah, perdón, pero me tengo que ir… ya me sirvieron mi bistec con aguacate. Hasta la próxima!

¿Tienes hipotiroidismo? ¿Has sido alertado por tu profesional de no restringir los carbohidratos dada tu condición?

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¿Es La Dieta Keto Realmente Pro-inflamatoria?

agosto 10, 2019 Por Dr. Mauricio Arango MD

Análisis de estudio reciente publicado en el Journal Obesity

Hoy día sabemos, gracias a múltiples estudios, que la inflamación crónica de bajo grado conlleva al desarrollo de las enfermedades crónico-degenerativas, comúnmente llamadas “enfermedades no transmisibles’’, entre ellas la diabetes tipo 2. R

El tejido graso como modulador de inflamación

El tejido graso, que al principio se caracteriza por actuar como un aislante térmico y como protector de órganos (tejido graso blanco), sufre una disfunción, desencadenante de una tormenta metabólica, por lo que se entiende al tejido adiposo como “órgano endocrino”. Esta tormenta metabólica está caracterizada por la liberación de moléculas llamadas citoquinas, como las adipoquinas, siendo el efecto pro-trombótico y pro-inflamatorio, su principal función a desarrollar. R

Tres teorías se han postulado para entender la relación que hay entre la adiposidad y las enfermedades: 1) la portal/visceral, 2) la lipodistrofia adquirida y 3) la teoría del paradigma endocrino. R

A continuación, una breve descripción de cada una:

Teoría porta/visceral

Esta teoría plantea que el drenaje de los ácidos grasos a la circulación porta lleva a una inhibición de la acción de la insulina, lo cual disminuye la oxidación de la glucosa y, por tanto su utilización muscular. Para compensar el efecto, se aumenta entonces la producción hepática de glucosa y de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), además de generarse un efecto lipotóxico sobre las células beta del páncreas; eventos todos que podrían explicar la relación entre obesidad, la insulinorresistencia y diabetes de tipo 2. 

Teoría de lipodistrofia adquirida

También llamada síndrome de almacenamiento ectópico de grasa, se refiere al almacenamiento de lípidos en el hígado, en el músculo y en las células beta pancreáticas, en pacientes con resistencia patológica a la insulina. Además plantea el incremento en el tamaño de la célula grasa asociada, representándole una incapacidad para continuar expandiéndose y para acomodar un mayor flujo de energía. R

Teoría del paradigma endocrino

Se basa en el conocimiento del tejido adiposo como un órgano endocrino que produce péptidos bioactivos (moléculas vivas), que no sólo influencian al adipocito en una forma autocrina (mismo lugar), paracrina (lugares cercanos), sino también a distancia, afectando varias funciones metabólicas, incluyendo las vías cerebrales.

Las adipoquinas que produce el tejido adiposo poseen funciones y estructuras diferentes según el contexto metabólico y comparten comunicaciones bioquímico-moleculares, que incluyen hasta el sistema nervioso central. R

Funciones de algunas adipoquinas:

  • Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α): En el tejido adiposo, reprime genes comprometidos en la captación de ácidos grasos no esterificados y de glucosa, ayudando a la hiperglucemia y a la mayor circulación de ácidos grasos en la sangre. R
  • Interleucina 6 (IL-6): Su expresión y secreción son de dos a tres veces mayores en el tejido visceral que en el tejido subcutáneo, y niveles circulantes se correlacionan positivamente con obesidad, con intolerancia a la glucosa y con la insulino resistencia. R
  • La adipsina y la proteína estimulante de acetilación: Ambas proteínas se correlacionan positivamente con adiposidad, con insulino resistencia, con dislipidemia y con enfermedades cardiovasculares. R
  • La resistina: constituye un vínculo con el entorno inflamatorio, debido a su predominante producción por monocitos y por su correlación con los niveles de IL-6. R
  • Proteína 4 ligante de retinol (RBP-4): Su expresión aumentada desmejora la acción de la insulina en el músculo y en hígado, de forma tal que sus niveles elevados se asocian con insulino resistencia en humanos obesos y en aquellos con diabetes tipo 2. R
  • Inhibidor del activador del plasminógeno (PAI-1): Observado en la obesidad y en la insulino resistencia, se correlacionan positivamente con el síndrome metabólico. R
  • Sistema renina-angiotensina-aldosterona: Un aumento en su producción contribuye a un incremento de masa adiposa, la angiotensina II actúa localmente como factor trófico para la formación de nuevo tejido adiposo. R
  • 11 β-dehidroxiesteroide dehidrogenasa: Varias observaciones asocian la actividad de la enzima tipo 1 con la obesidad, con la insulino resistencia y con otros hallazgos de síndrome metabólico. R

Las diferentes funciones bioquímicas de las adipoquinas dependen en gran medida del estado metabólico del individuo.

No cabe duda, entonces que la disregulación de dichas funciones, dada por el desacople de los mecanismos contrarreguladores, entre ellos las moléculas anti-inflamatorias como la IL-10,  conllevará a un estado principalmente proinflamatorio, promotor del desarrollo de enfermedades, como la diabetes tipo 2.

Si de base entendemos la relación del estado proinflamatorio, del cual, el tejido adiposo es un perpetrador, y el desarrollo de enfermedades, nos será claro que  toda estrategia encaminada a la disminución de exceso de grasa corporal y visceral, será una herramienta antiinflamatoria per se.

En este sentido, vale la pena postular la importancia de llevar una alimentación baja o muy baja en carbohidratos, conocidas popularmente como “low carb” y “keto diet” respectivamente. Se ha demostrado que biomarcadores como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) R, la sensibilidad a la insulina R, ácidos grasos libres en sangre R, lipoproteína LDL pequeñas y densas R, apolipoproteína B y A-1 R, triglicéridos R, la razón total cholesterol/HDL-c R, la proteína C reactiva (PCR) R, entre otras, mejoran en gran medida en sujetos que siguen este estilo de alimentación. Todos asociados, y algunos, correlacionados con enfermedades metabólicas, como la enfermedad cardiovascular. R

Nuevo estudio demuestra que la dieta keto es inflamatoria…  ¿O no?

En el mes de mayo del año actual, 2019, Dr. Michael Rosenbaum y Kevin Hall publicaron un estudio que titularon Glucose and lipid homeostasis and inflammation in humans following an isocaloric ketogenic diet, en el journal Obesity, en el que se concluye todo lo contrario a que les he mencionado arriba.

Pareciera, en cambio, según Rosenbaum y Hall, que la dieta Keto aumenta algunos parámetros inflamatorios.

No se necesitó mucho tiempo que aquellos que continúan malentendiendo la dieta Keto, en su mayoría profesionales de ideología vegana (sí, ideólogos veganos) inundaran las redes sociales con el fin de reclutar más disidentes.

¿Son de preocupar los hallazgos? No necesariamente.

Más bien, es de preocupar la ineficiencia de los autores a la hora de interpretar sus resultados. Pero más preocupante aún, en la incapacidad de quienes usan estos estudios para confirmar su ya parcializada visión, sin asumir la responsabilidad que conlleva la propagación de información no fidedigna al público en general.

Primero es importante asumir responsabilidad sobre la interpretación de lo que estamos leyendo: Entender lo leído e interpretar los datos obtenidos en dicha lectura es algo que se conoce como lectura crítica basada en la evidencia.

A menudo me hallo perplejo ante la situación en la que hoy vivimos: Parecemos estar, más que nunca, conectados por la tecnología, pero desconectados en sabiduría e inteligencia. Nos apresuramos en enviar un mensaje de alguna temática sin antes saber si lo que estamos leyendo y propagando es basado en las verdades más plausibles posibles. Esta verborrea anti-intelectual que nos inunda sólo perpetúa la somnolencia crítica, que tanto atenta contra la naturaleza  pensante, lógica y de raciocinio, como lo es la naturaleza del ser humano. 

Desglosando el estudio de Rosenbaum y Hall

Observemos los puntos a destacar con los que los autores llegaron a  la conclusión del estudio:

  • Objetivo 

«El objetivo de este estudio fue medir los cambios en la glucosa, los lípidos y la inflamación parámetros después de la transición de una dieta basal (BD) a una dieta cetogénica isocalórica (KD)«

Lo que están planteando los autores es evaluar y medir algunos cambios metabólicos de sujetos que hacen una transición de una alimentación tipo estándar americana (Standard American Diet, SAD, a una alimentación muy baja en carbohidratos. Adentrémonos ahora a analizar si la conclusión de los autores es realmente  coherente con los hallazgos encontrados en el estudio. 

  • Metodología

«La homeostasis de la glucosa, la homeostasis lipídica y la inflamación se estudiaron en 17 hombres (IMC: 25-35 kg / m2) durante 4 semanas de un BD (dieta basal – BD en inglés) (15% de proteína, 50% de carbohidratos, 35% de grasa) seguido de 4 semanas de una KD isocalórica ( 15% de proteína, 5% de carbohidratos, 80% de grasa). Las respuestas posprandiales se evaluaron después de las pruebas de comidas mixtas combinadas con las composiciones de BD (comida control [CM]) y KD (comida cetogénica)«

En la metodología observamos tres  tipos de dietas para la intervención en los pacientes: 1) dieta basal (BD), 2) dieta cetogénica (KD), 3) mixta (CM y KM –  mixed-meal tests (MMTs). Lo interesante es que no se interviene a los sujetos en el estudio con la dieta mixta, sino hasta la cuarta semana, de cada una de las otras dos intervenciones. Es decir,  tanto el grupo en BD, como en KD tienen tres semanas en su dieta correspondiente antes de entrar en una dieta mixta, igual para ambos grupos.

De entrada, se me dificulta anticipar una conclusión fidedigna con respecto a parámetros metabólicos de los sujetos como respuesta a la intervención KD, ya que la introducción, tan temprana de la dieta mixta, estropearía las adaptaciones dadas por la misma. En otras palabras, la metodología propiciaría. un ambiente metabólico mixto, que no refleje los efectos de un metabolismo dependiente de glucosa, ni un metabolismo dependiente de cuerpos cetónicos. 

Un punto a favor en la metodología del estudio fue que se llevó a cabo en pacientes hospitalizados, permitiendo cierto nivel de control a las variables.

La principal tesis del estudio se lee a continuación:

«También exploramos los cambios en la homeostasis de glucosa y lípidos y en los marcadores inflamatorios en esta población para probar la hipótesis de que estos factores de riesgo de comorbilidad se vieron significativamente afectados por el contenido de macronutrientes en la dieta«

Pese a que el estudio se llevó a cabo en un ambiente hospitalario controlado, en los menús se incluyeron  azúcares añadidos y productos procesados. Debido a que se trataba de pacientes con grados diferentes de disfunción adiposa, con un índice de masa corporal por fuera de metas (IMC>25), cualquier grado de azúcar, por mínimo que sea puede tener un impacto importante en su metabolismo:

«Ambos menús contenían cantidades mínimas de alimentos procesados ​​y, a pesar de las grandes diferencias en la composición de macronutrientes, las proporciones de azúcares refinados a no refinados fueron similares entre las dietas«

¿Fue la conclusión del estudio coherente?

En cuanto a la conclusión planteada por los autores, esta parece una especulación, más que la derivación de un análisis de los resultados reportados. A continuación veremos los resultados del estudio, según lo descrito por los autores, basados en resultados bioquímicos de los pacientes.

  • Resultados

«Cetonas en ayunas, glicerol, ácidos grasos libres, glucagón, adiponectina, péptido inhibidor gástrico, total y el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y la proteína C reactiva aumentaron significativamente en la KD. La insulina en ayunas, los péptidos C, los triglicéridos y el factor de crecimiento de fibroblastos 21 disminuyeron significativamente.«

Es curioso que en el texto los autores reporten  que la KD aumentó significativamente la proteína C reactiva (PCR), un factor importante de inflamación, cuando la tabla #5 lo contradice. Incluso es evidente, en la misma tabla de resultados que , la interleucina 6 (IL-6), otro factor de inflamación, disminuye en la KD.

Veamos la tabla #5 a continuación:


DIETA BASAL CON LA PROTEÍNA C REACTIVA (CRP-en inglés) Y LA IL-6:

CRP (mg/L) 1.17 (3era semana) 1.37, (4ta semana)  = AUMENTA

IL-6 (pg/ml) 1.20 (3era semana) 1.21 (4ta semana) = AUMENTA
—
KETO DIET (KD) CON LA PROTEÍNA C REACTIVA (CRP-en inglés) Y LA IL-6:

CRP (mg/L) 1.41 (3era semana) 1.13 (4ta semana) = DISMINUYE

IL-6 1.70 (3era semana)  1.55 (4ta semana) = DISMINUYE

Ahora, en el siguiente extracto podemos ver que según lo dicho anteriormente, la sensibilidad a la insulina mejoró en la KD. Algo que es positivo para mejorar la tormenta metabólica en los pacientes obesos y propensos a la diabetes tipo 2:

«Durante la KD, el área de glucosa bajo la curva fue significativamente mayor con ambas comidas de prueba, y el área de insulina bajo la curva fue significativamente mayor sólo para el CM (comida control). Los análisis de la homeostasis de la glucosa sugirieron que la sensibilidad a la insulina KD disminuyó durante la CM pero aumentó durante la comida cetogénica.

La anti-lipólisis mediada por insulina disminuyó en el KD independientemente del tipo de comida«

Aún más,

“[Los pacientes] se encontraban en un estado de balance energético negativo debido a la alimentación inadecuada durante todo el estudio”

Llama la atención que un estudio de intervención, llevado a cabo en un centro hospitalario, en donde una de sus fortalezas era controlar la calidad de la mayoría de las variables, dicha fortaleza se haya convertido en un punto negativo para el estudio. Quizá convenga hacerse entonces la pregunta: ¿No era más conveniente suspender el estudio o reajustar la intervención dietaria?

«El gasto de energía por calorimetría de cámara fue la variable de resultado primaria de este estudio y fue aproximadamente 60 kcal / d mayor en la KD, predominantemente debido a los primeros cambios en el gasto de energía«

Interesantemente, se reporta que la KD fue superior en el gasto energético, aún siendo la alimentación inadecuada, en los dos grupos. Este hallazgo es destacable, ya que nos invita a concluir que quizá convenga preferir una KD si la alimentación no es la ‘adecuada’ en términos de calidad.

«Las cetonas plasmáticas, los FFA y el glicerol fueron significativamente más altos durante las últimas 2 semanas del KD en comparación con el BD. Informamos previamente que la secreción absoluta de insulina, estimada por la excreción urinaria de péptido C de 24 horas, disminuyó significativamente durante la KD«

Es de esperarse que en la KD se produzca una mayor movilización de ácidos grasos libres y de glicerol, tal y como lo reportan los autores. Además la disminución absoluta de la secreción de la insulina se da por el proceso de gluconeogénesis compensatoria. Precisamente esto explica la ya conocida habilidad del cuerpo de crear su propia glucosa, aún sin fuentes exógenas de la misma.  El metabolismo hepático, muscular y adiposo son fuentes naturales de la producción de la glucosa endógena necesaria para el organismo.

«La Figura 1 y la Tabla 6 ilustran que los valores de AUC glucosa absoluta y relativa fueron significativamente más altos durante el CM y KM en la KD (P = 0.0001) y que los valores de AUC insulina absoluta y relativa, pero no la AUC glucosa, fueron significativamente más altos durante la CM en KD (P = 0.0002), lo que sugiere que la sensibilidad a la insulina disminuyó durante la CM (glucosa más alta e insulina más alta) y probablemente disminuyó (glucosa más alta a pesar de no haber una disminución significativa de la insulina) durante el KM en sujetos durante la KD«

En pocas palabras,la glucosa e insulina marcaron como ‘’elevadas’’ en el momento en que se introdujo el tercer tipo de alimentación, la mixta. Esto es de esperarse, ya que la dieta mixta propone cambios en la dieta que venían teniendo los sujetos en la que no había gran estimulación de la insulina comparado con la dieta recién introducida. Además, el poco tiempo de adaptación metabólica (sólo tres semanas en KD), implica una variabilidad en  los resultados, comparado con lo que podríamos observar en sujetos que lleven una KD y permanezcan en ella por un tiempo prudente, mayor a 3 semanas.

«Citocinas, marcadores inflamatorios y otras moléculas, las citocinas inflamatorias (PCR e IL-6), adiponectina, PYY, el GIP insulinogénico y activador de lipoproteína lipasa, y el GLP-1 insulinogénico y FGF21 fueron estables y se correlacionaron significativamente entre las semanas 3 y 4 y dentro de cada dieta«

Lo anterior informa una estabilidad en los parámetros inflamatorios en ambas dietas. Sin embargo, esto no fue lo que reportaron los autores en los resultados, habiendo cambios en la PCR y la IL-6, cuyos valores en la KD disminuyeron a la cuarta semana de intervención.

A este punto y con base en el anterior apartado, nos son evidentes dos cosas:

  • Que una KD no aumenta los parámetros inflamatorios de la manera que lo concluyeron los autores en su publicación.
  • Que como este error de interpretación y de análisis de su propia investigación, los autores pueden haber cometido otros más.

Otro párrafo que nos permite evidenciar el análisis erróneo de sus hallazgos, a continuación:

«Las concentraciones circulantes de PCR, adiponectina, glucagón y GIP fueron significativamente más altas, mientras que FGF21 disminuyó significativamente durante la KD, PYY no fue cambiado significativamente«

Ahora bien, los autores reportan también que el perfil lipídico en la KD estuvo estable, e incluso que mejoró el valor de la lipoproteína HDL-c, la cual se ha considerado cardioprotectora, como lo vemos como sigue:

«Los lípidos, el colesterol total en ayunas, el colesterol HDL, el colesterol LDL y los triglicéridos fueron todos estables y se correlacionaron significativamente entre las semanas 3 y 4 y dentro de cada dieta. El colesterol total en ayunas y el colesterol HDL fueron significativamente más altos, y los triglicéridos fueron significativamente más bajos durante la KD«

Nuestros Análisis de las Conclusiones de Rosenbaum y Hall

Ahora según los hallazgos descritos en los resultados y teniendo en cuenta algunas contradicciones en sus apartados, miremos cuáles son las conclusiones del estudio y cómo se pueden interpretar a la luz de la crítica.

  • Conclusiones

«El cambio al KD se asoció con un aumento del colesterol y los marcadores inflamatorios, disminución de los triglicéridos y disminución de la antilipólisis mediada por insulina. Parámetros de homeostasis de glucosa dependían de la dieta y dependían de la comida de prueba«

Según lo dicho anteriormente, podemos observar una mezcla de resultados en diferentes tiempos de intervención. Hablan de aumento de marcadores inflamatorios en el cambio a la KD, pero vimos que antes disminuyeron a la cuarta semana de intervención e incluso aumentaron en el grupo control. Hablan de aumento del colesterol pero no detallan lo que conforma el perfil lipídico del grupo intervenido con KD, en donde vemos claramente aumento de la lipoproteína HDL-c, disminución de los triglicéridos, y disminución del valor absoluto de la insulina haciendo que dicho aumento en el colesterol total no sea aterogénico. 

«Descubrimos que el cambio de BD a KD resultó en un aumento significativo de las concentraciones circulantes de cetonas en ayunas, glicerol, FFA, glucagón, adiponectina, GIP, colesterol total y LDL, y PCR y disminución de la insulina en ayunas, péptidos C, triglicéridos y FGF21. La antilipólisis mediada por insulina durante la KD disminuyó«

Según lo dicho anteriormente, descubrieron mal. Hablan que en el mismo paquete de aumento significativo de algunos parámetros metabólicos como los cuerpos cetónicos en el inicio del cambio a la KD, es decir, en la primera semana de intervención, se puede aseverar el aumento de la PCR, la cual hemos dicho anteriormente que es falso, según sus mismas tablas de resultados (ejemplo, tabla #5).

Además, hablan de disminución de la insulina en ayunas, disminución de los triglicéridos, disminución de la antilipólisis, aumento del glucagón y aumento de los cuerpos cetónicos. Lo anterior, cuyo concepto parece habérseles escapado de su conocimiento se refiere a un proceso netamente fisiológico llamado cetogénesis y gluconeogénesis.

Parece que en su interés por categorizar los efectos observados en los pacientes, se apresuraron a llamarles “ pro-inflamatorios” a efectos puramente naturales y además benéficos.

«Similar a los autores del presente estudio, Jebb et al. (21) no encontraron efectos de las dietas isocalóricas de bajo índice glucémico versus las dietas de alto índice glucémico sobre la sensibilidad a la insulina durante un período de 4 semanas. Partsalaki y col. (22) examinaron los efectos de un KD ad libitum versus una dieta baja en calorías (30% -35% de grasa, 50% -55% de carbohidratos; déficit de 500 kcal / día) en niños con obesidad y descubrieron que aunque había una mayor pérdida de peso en el KD, no hubo diferencias significativas en la sensibilidad a la insulina más allá de las atribuibles a la pérdida de peso«

Cuestionándonos sobre el  peso lógico, argumentativo y bioestadístico de los estudios mencionados aún vemos la superioridad de la KD en niños con obesidad para mejorar su composición corporal y por ende las complicaciones futuras de la misma.

«Otros estudios, algunos más recientes (25) y otros que datan de más de 75 años (26), han informado que las dietas bajas en carbohidratos, pero no necesariamente KD, pueden dar lugar a una intolerancia a la glucosa en algunas personas«

Según lo dicho anteriormente, el término «intolerancia a la glucosa» puede ser fisiológica como en el embarazo y también en la transición a un metabolismo ceto-energético, siendo completamente fisiológico y natural. Este es un claro ejemplo donde la contextualización permite entender si la ‘’intolerancia a la glucosa’’ es natural o patológica. 

«A partir de estos datos, no se puede determinar la importancia fisiológica del aumento aparente de la sensibilidad a la insulina en respuesta a un MMD KD versus la disminución de la sensibilidad a la insulina en respuesta a un MMT BD en el KD (ambos en relación con el BD)«

Resulta irónico, cómo en el párrafo anterior llegan a la conclusión de no poder determinar la importancia fisiológica del aumento aparente de la sensibilidad a la insulina, pero sí llegan a la conclusión tajante de que la KD aumenta los parámetros inflamatorios.

«Las consecuencias para la salud de la mejora de la sensibilidad a la insulina, siempre y cuando uno permanezca con KD, pueden ser pequeñas debido a las bajas concentraciones de insulina en dicha dieta«

También me resulta cuestionable su juicio en este asunto: Los pequeños cambios positivos de la sensibilidad a la insulina en personas con KD no parecen ser de importancia, pero si les parecen destacables los cambios en el colesterol total y en la lipoproteína LDL-c, dos herramientas muy usadas para tergiversar los beneficios de la KD en contextos cardiometabólicos. 

«De manera similar, la duración de la sensibilidad a la insulina disminuida implícita en alguien que pasa de una dieta baja en carbohidratos o KD a una dieta alta en carbohidratos y los efectos a largo plazo en la salud no pueden evaluarse en la actualidad«

Parece con lo anterior, como si los autores estuvieran animándonos a ignorar los más de 60 años de evidencia epidemiológica y bioestadística en cuanto a los efectos obesogénicos y de riesgo cardiovascular, resultado de la transición de una alimentación baja o muy baja en carbohidratos a la alimentación moderada a muy alta en carbohidratos de la actualidad. ¿Será que no tenemos suficiente data en más de 60 años de ello?

«La reducción de la antilipólisis mediada por insulina en el KD debería favorecer la pérdida de grasa corporal. Sin embargo, la importancia fisiológica de este hallazgo no está clara porque parece poco probable que los efectos adicionales de la KD para disminuir la antilipólisis mediada por insulina se sumarían significativamente a los altos niveles de lipólisis que ya se producen como resultado de bajas concentraciones circulantes de insulina. De hecho, la pérdida de grasa corporal no aumentó durante el período KD en comparación con el período BD, como se informó anteriormente«

Aún más, los autores parecen ignorar de golpe la significancia del efecto lipolítico de la KD. Es este efecto el contribuyente a mejoras en la sensibilidad a la insulina y de la composición corporal, siendo la quema de grasa visceral y subcutánea, factores que a su vez contribuyen a que los pacientes con diabetes tipo 2 mejoren sus requerimientos insulínicos y de medicamentos alopáticos y evitando las múltiples complicaciones a futuro.

Parecen además ignorar las ya actualizadas recomendaciones (2019) de la American Diabetes Association (ADA) para que se intervenga, nutricionalmente, con KD a los pacientes con diabetes tipo 2 dada la robusta eficacia de la misma.

«Las concentraciones circulantes de PCR, pero no la citocina inflamatoria IL-6, fueron significativamente más altas en la KD. Se ha informado que la cetosis en ratones aumenta la expresión específica de tejido (hígado y tejido adiposo blanco) de citocinas inflamatorias (p. Ej., Factor de necrosis tumoral alfa, IL-6 y marcadores de macrófagos y regula negativamente el receptor de FGF«

Decepcionante es ver como los autores  vuelven a cometer la falacia de afirmar que la PCR aumenta y la IL-6 no, a sabiendas  que las dos marcadores disminuyen en la KD, demostrada con la misma tabla #5 y resultados del estudio. Además, ya en otros estudios, se ha reportado una mejoría en el metabolismo de ciertas moléculas pro-inflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) como resultado de una KD. R

En lo que sí podemos estar de acuerdo con los autores es en las siguientes conclusiones:

«Quizás la duración limitada de los MMT en el estudio actual no fue suficiente para reflejar mejoras en el aclaramiento de triglicéridos asociados con la adaptación a una dieta alta en grasas«

«Una fortaleza de este estudio es que se realizó en un entorno hospitalario con cumplimiento dietético y conductual asegurado, como se evidencia en la estabilidad de las pruebas bioquímicas / endocrinas. Esta investigación está limitada por su examen de una dieta extremadamente baja en carbohidratos (cetogénica) que difería sólo en proporciones relativas de macronutrientes, no en la calidad de los macronutrientes. Los resultados no pueden extrapolarse a dietas bajas en carbohidratos y no cetogénicas; a dietas con restricciones específicas sobre tipos de azúcares o grasas; o a los efectos del contenido de macronutrientes en la dieta sobre las comorbilidades durante períodos más largos de tiempo«

Sin embargo, a pesar que ya hemos visto algunas contradicciones de algunos apartados anteriores, ellos concluyen al final:

«En resumen, este estudio muestra que el cambio de un BD a un KD isocalórico se asocia con lo siguiente: aumento del colesterol LDL en plasma pero disminución de los triglicéridos, aumento de la PCR plasmática pero disminución de FGF21, reducción de la sensibilidad a la insulina glucémica a una comida con contenido normal de carbohidratos, insulina mejorada sensibilidad a un KM, y sensibilidad a la insulina antilipólisis deteriorada independientemente del tipo de comida«

Mi reflexión final del estudio de Rosenbaum y Hall

Para terminar, me permito repetir que ya otros estudios han demostrado que la alimentación baja o muy baja en carbohidratos disminuye los parámetros inflamatorios, lo cual reduce los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares o metabólicas. 

Estudios como el analizado en el presente escrito, cuyas conclusiones no reflejan la exhaustiva revisión de los resultados reportados, sólo confunden.

Ya vimos como, según Dr Michael Rosenbaum y Kevin Hall la Keto Diet promueve el aumento de algunos parámetros inflamatorios.

Basta una lectura minuciosa para darnos cuenta cómo los mismos autores fallan a la hora de interpretar sus resultados, incluso planteando metodologías poco adecuadas para la pregunta que buscaban resolver. En lo que a mi respecta, me es difícil sólo quedarme con la interpretación superficial de lo que leo y lo que ‘’puede haber sucedido’’. 

En casos como estos me planteo la pregunta ¿Será que hay algún interés ideológico detrás de todo ésto? Yo sólo sé que muchas personas nada saben, otros saben menos, pero muy pocos saben mucho.

Mi reflexión final es, si el grupo de los “muy pocos que saben mucho” pertenece a los científicos e investigadores , ¿Por qué los que “sabemos menos” identificamos ignorancia en el saber de los que saben mucho?

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¿Es malo tomar biotina para la caída del cabello?

agosto 3, 2019 Por Paula Rincón

El año pasado ponía “caída de pelo” + Keto en Google y aparecían un par de entradas en foros.

Hoy la búsqueda me arrojó una manotada de blog posts, con diferentes aportes al tema, pero algo en común: La recomendación de suplementar con biotina.

Suplementar con Biotina ¿sirve en Keto?

Me resultó muy interesante encontrar este artículo que mostró que las dietas cetogénicas, en ratones, pueden causar deficiencias de biotina, de una forma adaptativa. R

Básicamente, los autores vieron que la dieta keto aumentó el consumo de biotina; es decir, que estos ratones usaron más biotina que los ratones en otras dietas, lo que les condujo a experimentar una deficiencia exagerada en biotina.

Lo anterior los llevó a especular que, en Keto, la biotina puede ser más requerida (se consume más) para la producción de energía por medio de la gluconeogénesis y el metabolismo de ciertos aminoácidos.

Lo anterior, si aplica a humanos, nos puede advertir algo acerca de la importancia de ver si los datos del Consumo Diario Recomendado (RDA) de micronutrientes merece ajustes dependiendo del contexto en el que el individuo se encuentre, por ejemplo, si está en una dieta Keto, nutricionalmente adecuada.

Ahora, ¿significa esto también que esa deficiencia adaptativa de biotina contribuya a la pérdida del cabello? Puede ser… La biotina está involucrada en la salud del cabello, así que deficiencia en ella puede tener un efecto.

La pregunta a hacerse es: ¿Realmente es común la deficiencia en biotina (como para hacer inferencias y evaluar si es probable que deficiencia en ella te esté afectando a ti en particular y tu cabello)? Y de ser este el caso, ¿se debería tomar biotina en suplemento?

Voy a tener que decir que de la primera pregunta, no encontré mucha literatura al respecto, más allá de que la deficiencia de biotina es rara. R

Pero en cuanto a la segunda, parece haber un consenso.

¿Se debería tomar biotina en suplemento?

A pesar del creciente interés de la gente de suplementar con biotina para la salud del pelo, parece no haber ninguna evidencia directa de que la biotina administrada mejora (o ayuda a recuperar) la cabellera. R, R

Lo leíste bien, una reciente revisión de la literatura, publicada en  marzo de 2019 concluyó que: R

“ni la suplementación con vitamina E, ni con biotina está respaldada por la literatura en el tratamiento de la alopecia o el efluvio telógeno y que, adicionalmente, la suplementación con biotina puede resultar peligrosa, ya que puede llevar a arrojar falsos positivos en algunas pruebas de laboratorio.”

Interesantemente, dentro de la extensa lista de pruebas que pueden arrojar falsos resultados en individuos que suplementan con biotina, están los inmunoensayos usados para evaluar función tiroidea y anemia. Estas siendo unas de las causas más comúnmente asociadas a la pérdida de pelo, sobre todo en mujeres.

Excerto del estudio:

La interferencia de biotina en los inmunoensayos que involucran biotina-estreptavidina se ha descrito en muestras de pacientes para [tests como] la hormona estimulante de la tiroides, triyodotironina libre (FT3), tiroxina libre (FT4), hormona paratiroidea, estradiol, testosterona, progesterona, dehidroepiandrosterona sulfato, vitamina B12, antígeno prostático específico, hormona luteinizante y hormona estimulante del folículo.

Otras pruebas no hormonales incluyen marcadores cardíacos y tumorales, serologías de enfermedades infecciosas, biomarcadores de anemia y enfermedades autoinmunes, y concentraciones de fármacos inmunosupresores.

Esto me llamó la atención quizá por mi propia experiencia. Cuando empecé a perder el pelo tras haber llevado mis primeros 6 meses en dieta cetogenica, acudí a mi naturópata.

La serie de pruebas que usó incluyeron una gran batería de laboratorios con el fin de descartar una anemia debida a deficiencia de hierro y o una alteración tiroidea… No pasó mucho tiempo antes que me alertara de una deficiencia importante de hierro, entre otras cosas y me aconsejó tomar unos cuantos suplementos.

Se me dificulta recordarlo, pero dado que mi padre, quien andaba de viaje conmigo en esas épocas, es un ávido usuario de biotina en suplemento (no querrán saber el nivel de atención que le da a la salud del pelo, que hasta petróleo alguna vez se puso cuando yo era una niña) no me sorprende que me haya, exitosamente persuadido a tomarla.

Se me vienen a la mente el gran número de anécdotas que he visto en internet, de personas que posiblemente han sido falsamente diagnosticadas, producto de la interferencia provocada por la toma de suplementos, en muchos de las pruebas diagnósticas.

Y es que a menudo las mismas personas que recurren a las famosas botellitas “Hair and Nails Growth”, cargadas de biotina, cuando empiezan a experimentar efluvio telógeno agudo, son las mismas a quienes de les hacen estos exámenes paraclínicos y a las mismas a quienes se les aconseja “dejar Low Carb por estarles llevando a deficiencias nutricionales, desencadenando problemas a nivel tiroides y de anemia”.

Recapitulando

Dejemos de creer en todo lo que nos dicen. Ahora hasta el vecino puede, después de una búsqueda en PubMed, encontrar qué los cofactores están involucrados en la síntesis de masa muscular y luego correr a hacer un suplemento para deportistas con esos ingredientes.

Más aún, todo el mundo parece ser el experto en algo por que leyó un par de encabezados.

Si se te está cayendo el pelo, contempla varias cosas:

  1. Que puede que no esté asociado a la dieta
  2. Que puede que no sea resultado de falta de biotina (ni de otra deficiencia nutricional)
  3. Que puede que tu rutina de suplementos “para el pelo” sea contraproducente
  4. Que todo lo anterior puede o no puede ser. Indaga!

Sólo algo para pensar…

Déjanos tus comentarios abajo 🙂


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¿Cómo detener la caída del pelo en Keto?

agosto 1, 2019 Por Paula Rincón

Resulta que empiezas la diet Keto y todo va bien. Está eliminando un importante exceso de grasa de tu cuerpo, tus antojos de carbohidratos se reducen notablemente y tu energía se mantiene más estable durante todo el día … De un momento a otro empiezas a perder más cabello de lo normal.

Después de unos días, lo confirmas: tu cabello definitivamente se está cayendo a un ritmo inusual.

Luego encuentras, en foros por internet, que otra decena de personas pierde pelo como loca y en seguida aparece tu YouTuber favorito diciendo que “la deficiencia de nutrientes en la dieta Keto es lo que causa la caída del pelo” (da clic acá para ver la historia de la jóven que fué aconsejada “salir de cetosis” para no perder más el pelo, por su médico).

No pasa mucho tiempo para que tu incertidumbre de saber si estás haciendo lo correcto, sea reforzado por artículos infundamentados en la prensa de nutricionistas que alertan acerca de “lo peligrosa” que es la dieta Keto.

Sincerémonos, a nadie le gusta perder pelo. Sin embargo, decir que la dieta es la causa es tan inadecuado como asumir que todos argentinos bailan tango. Indaguemos un poquito, ¿vale?

¿Me debería preocupar la pérdida de pelo si estoy en Keto?

A menos que tengas una afección médica, como problemas de tiroides, intolerancia al gluten no diagnosticada o alopecia areata, la pérdida de pelo no es algo que debería preocuparte demasiado.

IMPORTANTE: Antes continuar, asegúrate de haber descartado una condición médica que merezca atención, y trabajar con tu personal tratante. Échale un vistazo a este artículo que describe los tipos de alopecia, herramientas para determinarlo y da una descripción detallada de los ciclos capilares.

Dicho esto, la pérdida transitoria del cabello que experimentan 10-15% de personas en Keto se conoce como “efluvio telógeno”.

El pelo crece cíclicamente

El crecimiento del cabello es cíclico. Cada folículo piloso pasa por una fase de crecimiento (anágena) y una fase de reposo (telógeno). Por lo general, los folículo no coinciden en la fase en la que se encuentran en un momento dado, lo que hace que mientras algunos pelos están creciendo, otros estén “mudando”.

Lo que ocurre en el efluvio telógeno es que más folículos de lo normal entran en reposo al mismo tiempo, lo que lleva a una general pérdida de cabello, qué se hace más notable.

La buena noticia es que el efluvio telógeno, generalmente se resuelve en unos pocos meses. Para muchas personas la solución es simplemente darle tiempo.

Esto no exime de que, cuando el problema persiste, no se deba recurrir a abordarlo de manera más exhaustiva, por su cuenta o con la ayuda de un médico.

En cualquier caso, descartadas otras causas no asociadas a la dieta y otros tipos de alopecia, conocer la relación de la Keto con el efluvio telógeno siempre será importante. Sobre todo antes de caer preso de la incertidumbre generada por el flujo de información sin respaldo que a muchos gusta difundir por las redes virtuales.

A continuación, voy a hacer un recorrido por los POSIBLES aspectos contribuyentes a la caída de pelo en Keto. A mi, personalmente, me da gracia la manera en la que muchos gurús se apresuran a hacer sus conjeturas, sin conocer la evidencia. Demos un vistazo a lo que sabemos y discutamos las deducciones plausibles a las que podemos llegar: 

1. RÁPIDA PÉRDIDA DE PESO COMO RESULTADO DE DIETAS CETOGÉNICAS

Según lo descrito por el Colegio Osteopático Americano de Dermatología,

Si hay algún «shock en el sistema», hasta el 70% de los pelos del cuero cabelludo se desprenden en grandes cantidades aproximadamente 2 meses después del «shock». Este aumento repentino en la pérdida de cabello, generalmente descrito como el cabello que se desprende a mechas, es un efluvio telógeno agudo. R

Puede, entonces que la pérdida acelerada de peso simplemente sea asimilada como uno de estos ‘shocks’ que fomenten esta pérdida temporal de cabello, a medida que hay ajustes en el metabolismo.

Más aún, las numerosas anécdotas de las personas que inician este tipo de alimentación (y por cierto, esto es cierto para cualquier tipo de dieta a la que la gente entra por primera vez) apuntan a que, además de la dieta, la persona introduce otros cambios positivos en sus estilos de vida, todos al tiempo. Estos incluyen más ejercicio, o de más intensidad y hasta ajustes en sus relaciones personales y laborales. Todo lo anterior contribuyendo a un conjunto de ‘shocks’ que pueden resultar desencadenantes.

¿Qué hacer? El efluvio telógeno causado por la pérdida de peso en Keto es una molestia temporal que, sobre todo en personas atravesando otros cambios importantes en su vida, conviene ignorar. Los folículos pilosos todavía están allí y germinarán de nuevo.

El preocuparse y frustrarse por una cabellera ‘dormida’ o ‘en descanso’, sólo sumará al estrés y quizá sólo sea análogo a añadirle más leña al fuego.

En situaciones que el evento esté implicando debilidades a nivel psicológico y de autoestima, recurrir a un experto puede ayudar. Nuestro equipo cuenta con terapias cognitivo conductuales que abordan estos temas de manera virtual.

2. CARENCIA ADAPTATIVA DE BIOTINA

Me resultó muy interesante encontrar este artículo que en ratones, mostró que las dietas cetogénicas pueden causar deficiencias de biotina, de una forma adaptativa. R

Básicamente, los ratones cetogénicos parecieron usar más biotina que los ratones en otras dietas,, llevándoles a experimentar una deficiencia exagerada en biotina.

Los autores atribuyen este fenómeno a la producción de energía, por medio de la gluconeogénesis y el metabolismo de ciertos aminoácidos, que ocurre en dietas cetogénicas.

Hay una probabilidad que la deficiencia adaptativa de biotina en estos ratoncitos ocurra también a humanos en Keto, pero ¿qué podemos decir de esta deficiencia y su influencia en la salud del pelo? 

Mmm… No mucho. Y menos cuando se ha demostrado en múltiples ocasiones que suplementación con biotina no corrige la caída del pelo efectivamente.

Eso no niega el rol que la biotina pueda tener en el crecimiento del cabello (R), pero siempre que la dieta incluya alimentos como los siguientes de forma habitual, dejemos de preocuparnos por la ‘bendita’ biotina.

Qué hacer? Encuentra biotina en: hígado de res, yema de los huevos, levadura, frutos secos, salmón, lácteos, aguacates, batata.

3. DISMINUCIÓN DE VITAMINAS Y MINERALES DURANTE LA ADAPTACIÓN DE KETO

Que los micronutrientes, como las vitaminas y los minerales, desempeñan un papel importante, pero no del todo claro, en el desarrollo normal de los folículos pilosos (y de todas las funciones orgánicas) es indiscutible.

Por ejemplo, una revisión de estudios hecha en el 2018 para ver el rol de las vitaminas y minerales en el cabello concluyó que aunque hay evidencia que relaciona el ácido fólico o la vitamina B12 y la riboflavina o vitamina B2 con la salud del pelo. Sin embargo, la falta de estudios extensivos excluye cualquier recomendación de hacer un test para detectar deficiencias, o suplementación con estas vitaminas. R

La evidencia es aún más inconclusa para el el zinc y para el hierro en pacientes sin niveles muy bajos de ferritina.

Algo en lo que varios autores sí parecen coincidir es en que la suplementación puede ser necesaria en dos casos: Vitamina D, en pacientes con su deficiencia (según exámenes) y vitamina C en pacientes con deficiencia demostrada de hierro (por pruebas de lab) y que además están perdiendo el pelo. R

Pero concluír que la caída del pelo (o cualquier queja con la que le llegues a tu nutricionista) se deba por “deficiencias nutricionales” en un mundo de sobrealimentación como en el que vivimos, y que por ende, la suplementación es la solución, es una práctica que sólo refleja mediocridad.

De hecho, las deficiencias, en personas cuya alimentación es omnívora, ocurren más asociadas a factores genéticos que impiden a la absorción de nutrientes que a la insuficiencia de este en la dieta. R

Aún así, privar al organismo de lo natural y que, por consiguiente se vean consecuencias es algo que siempre estaré dispuesta a condenar.

Esto va sobre todo para quienes llamo los “Keto-Perezosos” que, en su afán por estar ceto-adaptados (volverse más eficientes en la utilización de grasa como energía), basan su ingesta en grandes bocanadas de mantequilla, y otros lácteos procesados, así como barras, aceite MCT y productos Keto de paquete.

Es el típico caso de aquel con la mentalidad “porque si es keto, es bueno” que ahora come chicharrón y tocino todos los días, y descuida su consumo de carnes frescas, frutos del mar, vegetales y huevos.

Lo entiendo, la Keto, manejada de esta forma, puede resultarle muy conveniente a quien no tiene tiempo de cocinar. Sin embargo, asegurarse de la ingesta correcta de una variedad de micronutrientes puede ser lo que prevenga esa pérdida general de pelo que coincide con la adoptación de este estilo de vida.

Y sinceramente, una inclusión variada, a la mayoría de personas, les resulta clave para hacer este estilo de vida uno sostenible (y uno psicológicamente aceptable, al saber que le provee de un gran rango de nutrientes, incluso a pesar de ver que su pelo esté pasando una etapa de ‘shedding’)

¿Qué hacer? Las mejores fuentes de vitamina B son las verduras de hoja verde, el brócoli, el nabo, la remolacha, los pimientos, y el hígado de ternera y de res. La mejor fuente de vitamina D es el sol y para la vitamina C, recurre al brócoli, coles de Bruselas, coliflor, pimientos verdes y rojos, espinacas, kale, hojas de nabo y otras hojas verdes.

Encuentra el hierro en las carnes rojas, el hígado de res y las espinacas; y el zinc en frutos secos, espinacas, mariscos, semillas de girasol y semillas de calabaza.

5. NO SE ESTÁ COMIENDO LO SUFICIENTE

Aunque se apunta a varias causas por las que la dieta Keto reduce la sensación de hambre en el individuo (la saciedad de las grasas y proteínas, y/o la reducción de insulina), esta puede llevar a una ingesta calórica muy por debajo de la adecuada.

Cuando este consumo hipocalórico de la dieta se repite a lo largo del tiempo, pueden aparecer consecuencias. R

Aunque no está del todo dilucidado, algunos nutricionistas especulan que, al no comer lo suficiente, el cuerpo enfocará su energía en las funciones vitales, y no dará mucha importancia a la manutención de folículos pilosos fuertes en la cabeza.

Se sabe que las dietas hipocalóricas, a la larga, pueden contribuir a afecciones a la glándula tiroides, gran reguladora del metabolismo, y uno de los síntomas insignia del hipotiroidismo es, precisamente, la pérdida de cabello. R

¿Que hacer? Es importante darle prioridad a atender circunstancias en las que, además de la pérdida de cabello, este esté muy débil y se experimenten otros signos, como las uñas quebradizas y bajos niveles de energía que se mantienen en el tiempo. Hacer un análisis que revele si se están reduciendo mucho, accidentalmente, las calorías en la dieta será un buen punto de partida.

Trabajar con un profesional en este caso es crucial para evitar consecuencias a largo plazo. Nuestro equipo te puede ayudar.

6. FALTA DE PROTEÍNA DIETARIA

Este quizá sea el más importante mito a derribar en el mundo Keto. Me refiero al mito de mantener la ingesta de proteína moderada para no “salir de cetosis”, al estimular gluconeogénesis.

La equivocación de asociar el alto consumo de proteína a la acelerada gluconeogénesis, y posterior generación de glucosa en el hígado que ‘saque a la persona de cetosis’ en un contexto cetogénico está claramente desglosado por el científico Ben Bikman, PhD en varios de sus estudios y ponencias. 

Más bien, no consumir suficientes fuentes de proteína puede ser buen sospechoso en la pérdida de pelo con una dieta Keto.

El cabello está hecho de proteínas. Por tanto, una ingesta adecuada de proteína de orígen NATURAL y que incluya todos los aminoácidos esenciales, especialmente de lisina, contribuirá a la salud del pelo.

¿Que hacer? Aumentar el consumo de proteína completa. Todas las carnes de origen animal y sus órganos, son perfectos candidatos.

¿Cuánta proteína debes comer? Recurre a fuentes confiables de profesionales idóneos en la dieta cetogénica para tener un estimado de la ingesta diaria mínima adecuada. Nuestro equipo nutrimédico te puede ayudar!

7. DEMASIADO ESTRÉS

El manejo del estrés asociado a la dieta es algo que abordamos ampliamente en las sesiones virtuales con n nuestros alumnos. 

En particular, la percepción de estar sólo en este cambio de hábitos al no recibir el apoyo de la gente alrededor puede ser una carga emocional para los Keto-novatos.

Otras personas refieren falta de aprobación pública y estrés asociada a la toma de decisiones, ya que todo parece “ser nuevo” en esta adopción de hábitos saludables. Reconocerás que esto NO ES cierto no sólo para la dieta Keto, sino para muchos nuevos emprendimientos.

¿Nuestro enfoque? Siempre adoptar una postura desde la gratificación lejana, asumir pasos con la convicción de que todos, en conjunto, llevarán a la transformación integral y atención especial a los vacíos espirituales (comúnmente enmascarados como incertidumbres a la hora de saber cómo comer).

Recordemos como en el apartado #1, los ‘shocks’ pueden estimular pérdida del cabello, así pues que el estrés constante empeorará las cosas.

Y si nos pasamos pensando que la pérdida de pelo será irreversible y que esto del cambio de hábitos es un sacrificio imposible de sostener, muy posiblemente le estamos sumando más a la causa inicial que nos llevó a que se cayera el pelo.

8. MUY POCOS CARBOHIDRATOS… EH, LEE DETENIDAMENTE

Este lo puse acá porque es la primera razón que se le viene a la mente al gurú ‘de la esquina’ para culpar a la dieta Keto de la pérdida de pelo.

“Es que si remueves un macronutriente de la dieta, te descompensas”

Patrañas! Primero que todo, los carbohidratos no son un macronutriente esencial, es decir, no son necesarios, de origen dietario, para la vida. 

Hasta en casos más extremos de restricción de carbos, como en la famosa Zero Carb Diet,  o dieta carnívora, la gente aún goza de plena cabellera (ejemplo 1, ejemplo 2) y, en algunos casos, la alopecia pre-carnívoro, mejora.

Y mientras te relajas a medida que recuperas el volumen de tu cabellera, dale un vistazo a los siguientes tips.

Tips para estimular el crecimiento del pelo si eres Keto

Estas son algunas de las formas naturales de fomentar el retorno del cabello perdido debido al efluvio telógeno.

1. Masaje con aceites esenciales

El masaje con aceites esenciales puede promover el crecimiento del cabello al mejorar la circulación sanguínea y, al ayudar a combatir el estrés (que es una de las causas del efluvio telógeno).

Agregar 1-2 gotas de aceite de caléndula, ricino (castor oil), romero o argán en 2 onzas de aceite base como aceite de almendras o de coco, y masajear suavemente el cuero cabelludo puede ser una forma de aplicar este consejo.

El aceite de lavanda, agregado a la mezcla puede incluso tener un efecto relajante para combatir el estrés.

2. Enjuagues con té verde

El té verde se ha utilizado tradicionalmente como agente de enjuague para el cabello. Contiene inhibidores 5-alfa reductasa que previenen el patrón de calvicie tanto en hombres como en mujeres. Los estudios realizados en animales mostraron un nuevo crecimiento de vello después de unas semanas de usar el enjuague de té verde.

3. Técnicas de relajación

El estrés puede contribuir a la la caída del cabello en dietas bajas en carbohidratos. Técnicas de relajación como la respiración profunda, y las visitas al sauna pueden ser una buena idea.

Además mantenerse físicamente activo con cualquier forma de ejercicio libera endorfinas en el cuerpo, que contrarrestan los efectos del estrés crónico.

4. Evitar el tratamiento químico o térmico

Si la mayoría de pelos están en fase telógena, estos estarán muy sensibles a ser arrancados con cualquier tracción mecánica.

Por ello es sensato, que durante la pérdida activa de pelo no se lave el cabello muy a menudo, no se tiña el pelo (químicos), y no se recurra a tratamientos térmicos como el rizado que cambian la bioquímica del cabello, haciéndolo débil.

Ahí los tienes… Cuéntanos en los comentarios si eres uno de los desafortunados a los que se les cayó el pelo en la etapa inicial de Keto y si estos tips te sirvieron para combatir este efecto temporal.


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Las Pruebas de Intolerancia Alimentaria ALCAT son un Fraude

julio 25, 2019 Por Paula Rincón

Por Paula Rincón

Tal vez sufres de dolor e hinchazón, dolores de cabeza o picazón al cabo de ingerir cierto alimento, pero no sabes si retirar el alimento será la mejor opción.

Los síntomas son persistentes, estás en busca de respuestas.

Consideras hacerte un test de intolerancias para determinar qué comidas dejar de consumir.

Al fin y al cabo, presumes que tienes intestino ultra permeable o Leaky Gut y este test puede decirte exactamente la lista de alimentos a los que tu sistema inmunológico “reacciona”.

Terminas invirtiendo un dineral en un Test ALCAT®. Te dice que reaccionaste al trigo y los fríjoles. Esto no te sorprende. Al fin y al cabo, te causan gases.

Pero también te arroja que eres ‘sensible’ a los huevos, las semillas de lino y al jengibre… Oh, sorpresa, estos alimentos los consumes a diario!

¿Significa, entonces que debes dejar de consumir los alimentos en ‘rojo’, según el test, en espera de que todos esos malestares desaparezcan de una vez por todas?

Antes de responder esta pregunta, entendamos la diferencia entre una alergia alimentaria y una intolerancia alimentaria.

Alergias Alimentarias

Se refiere a una reacción inmunológica a las proteínas en el alimento (alérgeno). Aquellas que son mediadas por IgE, manifiestan una respuesta como enrojecimiento, picazón en la piel, sibilancias, vómitos, hinchazón de la garganta e incluso anafilaxia, inmediatamente después de la exposición al alimento.

Las que no son mediadas por IgE, son demoradas, y comprenden reacciones localizadas (ej., dermatitis de contacto) o generalizadas, usualmente de naturaleza gastrointestinal o dermatológica. La enfermedad celíaca es un ejemplo, ya que no implica una reacción dada por IgE en contacto con el alérgeno.

Finalmente, algunas reacciones, como la dermatitis atópica (eccema) puede estar o no mediada por IgE.

Intolerancias Alimentarias

Abarcan una serie de posibles reacciones a los alimentos, incluyendo afecciones como la intolerancia a la lactosa, el reflujo gastroesofágico (GERD) y cualquier otra reacción que se atribuya a los alimentos.

«La intolerancia» es un término de alcance general.

Los síntomas de las intolerancias:

  • tienden a tardar más en aparecer que los síntomas de alergias
  • son variados y pueden incluir migraña, tos y dolor de estómago

Algunas de las causas:

  • falta de una enzima en particular (ejm. lactasa)
  • sensibilidad a un elemento químico en el alimento (ejm. cafeína)
  • exposición a toxinas (aflatoxinas en frijoles sin cocinar bien)
  • sensibilidad a FODMAPs, histaminas y/o salicilatos

Recapitulando:

Las alergias alimentarias vienen relacionadas con una reacción inmunológica que puede o no estar mediada por anticuerpos IgE. Por su lado, las intolerancias no involucran una reacción inmunológica y, aunque sus síntomas puedan parecerse a los de una alergia, no se trata del mismo mecanismo.

Tests de Intolerancias Alimentarias

Se les conoce con diversos nombres comerciales, entre ellos, el famoso Test ALCAT® (acrónimo de Antigen Leukocyte Cellular Antibody Test), y otros como:  Test A200, Novo by Immogenics, Test Fis, ImuPro300, Yorktest Food Intolerance.

Se trata de pruebas de anticuerpos IgG, no de IgE, por lo que no pueden ayudarnos a concluir que una persona tiene una alergia alimentaria. Al menos una mediada por IgE.Lo interesante de todo es que los anticuerpos IgG realmente indican que la persona estuvo expuesta a los productos, no que tiene alergia o intolerancia a ellos. R

📖Huston D, Cox L. Evidence-based evaluation for allergies to avoid inappropriate testing, diagnosis, and treatment. JAMA Intern Med. 2014;174(8):1223-1224.

La prueba de anticuerpos IgG identificará, entonces lo que se comió recientemente. No existe una correlación entre el resultado de una prueba de IgG y la capacidad de la persona para comer ese alimento sin que desencadene una reacción adversa.

Algunas investigaciones incluso sugieren que la IgG puede ser un marcador de tolerancia a los alimentos, no de intolerancia.

Varias entidades, entre ellas, la Sociedad Australasiana de Inmunología Clínica y Alergia (ASCIA),  la European Academy of Allergology and Clinical Immunology (EAACI), la American Academy of Allergy, Asthma and Immunology (AAAAI), la British Society for Allergy and Clinical Immunology (BSACI), la Allergy Society of South Africa (ALLSA) y la Societat Catalana d’Al·lèrgia i Immunologia Clínica consideran que los resultados carecen de utilidad clínica y rechazan la prueba como agente de diagnóstico, como una herramienta para hacer modificaciones a la dieta, o para plantear la eliminación de alimentos.

Como ya lo discutimos, las alergias están relacionadas a los anticuerpos IgE y que las intolerancias pueden ser tan inespecíficas que el test más confiable será tu propia sintomatología.

Depender de estas pruebas para plantear una dieta conduce a la «trampa del tratamiento», un manejo inadecuado, a menudo en forma de dietas innecesarias. R

Lo anterior, no significa que los síntomas como los dolores de cabeza, el malestar digestivo y la fatiga no sean válidos, sino que es importante buscar ayuda profesional basada en la evidencia.

Sin embargo, no todos los síntomas que experimentamos como seres humanos están directamente relacionados con los alimentos y no todos los síntomas deben asociarse a #patologías (por ejemplo, cierto grado de gas / hinchazón después de una comida es normal y solo significa que las bacterias intestinales están haciendo lo suyo).

Una dieta de eliminación supervisada

Si “un resultado positivo de un test de IgG simplemente significa que el individuo ha estado expuesto [al alimento]- En otras palabras, que ha comido el alimento antes” (Huston & Cox, 2014), podemos concluir que no tiene sentido invertir en estos tests de intolerancia a los alimentos.

Pero, ¿qué hay de los síntomas aparentemente desencadenados al consumir un alimento particular? ¿Hay que simplemente ignorarlos?

De acuerdo a la Sociedad Australasiana de Inmunología Clínica y Alergia (ASCIA) , “el manejo de las intolerancias alimentarias puede implicar dietas de eliminación”, como la baja en FODMAPs. R

Según esta misma entidad, la única forma confiable de determinar si la dieta está desempeñando un papel en el desarrollo de síntomas es que las personas se sometan a una dieta de eliminación temporal, bajo la supervisión de un profesional idóneo.

Si la eliminación de los alimentos ayuda, a esto le siguen los pasos controlados para identificar los alimentos que podrían ser evitados más a largo plazo.

Conclusión

Sinceramente es de sorprender el hecho que estos tests de intolerancia alimentaria sigan siendo aconsejados por varios profesionales como línea de partida en el planteamiento de una dieta ‘personalizada’ enfocada a resolución de los famosos síntomas que tanto se asocian al consumo de alimentos.

No sólo es el hecho de que carezcan de respaldo científico lo que hace cuestionable la utilidad de estas pruebas, sino las alegaciones que hacen sus gestores en cuanto al diseño de dietas de eliminación de ingredientes (basándose, por supuesto en los resultados), a largo plazo.

Ahora ya sabes que no hay evidencia confiable para justificar estas pruebas. Si de algo pueden servir es quizá para pasarnos de sufrir de “Leaky Gut” a “Leaky Wallet”.

Comparte este artículo con alguien que sepas que está considerando romper la alcancía para hacerse una de estas pruebas fraude y comenta tus experiencias en los comentarios!

Ah, y aprende más sobre nuestros planes nutrimédicos aquí.

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